Cualquier difamación que emitimos en el mundo es negativa. Por lo tanto, necesitamos pensar muy claramente nuestras palabras que salen al mundo de cada uno de nosotros.
Aunque esto no significa que la difamación esté dirigida contra el Creador, sin embargo, al condenar nuestro mundo, debemos entender que al mismo tiempo, condenamos su punto de partida, es decir, al Creador.