Necesitamos corregirnos. ¿Qué estás pidiendo, a qué petición te diriges? Una oración es una petición y si no tienes una petición, no tienes motivo para orar.
Debemos elegir aquellas peticiones, preguntas para las que queremos recibir respuestas del Creador. Esperemos que lo hagamos.
Lo más importante es que tenemos preguntas y respuestas comunes y con ellas nos dirigimos al Creador como si todo el grupo fuera un solo hombre.