Debemos demostrarnos mutuamente cuánto deseamos conectarnos, porque es precisamente en la conexión entre nosotros que alcanzamos al Creador.
El Creador no puede revelarse en una sola persona, como mínimo, son necesarias dos personas, dos que se rechazan entre sí y que simultáneamente se esfuercen por estar juntas por encima de su egoísmo. Debe haber un dipolo, dos cualidades opuestas interconectadas: El amor y el odio, uno por encima del otro.
Esto es un desafío para la humanidad porque la gente no lo entiende, o estoy totalmente enamorado, o siento que odio todo, o amo un poco, u odio un poco; sin embargo, oponer estas dos cualidades y conectarlas una por encima de la otra es muy difícil.
Sin embargo, es necesario vivir en esto, no rechazando, sino desarrollando ambas cualidades: El espesor del egoísmo (Aviut), la Restricción de su uso directo (Tzimtzum) y la pantalla (Masaj), cuando empiezo a trabajar por encima del egoísmo en la cualidad de otorgamiento, en conexión con la luz Superior, es decir, en el amor. Entonces me convierto en un Partzuf completo, un alma.
El problema es que tengo que poner en práctica todo esto. La Cabalá no es un método sencillo, una acción de este tipo requiere un dominio gradual, es en verdad una sabiduría, una habilidad que debe aprenderse gradualmente, por lo tanto, el trabajo espiritual lleva muchos años.
Al unir los opuestos podemos: Atraer la fuerza positiva sobre la negativa.

