Constantemente olvidamos que no hay nadie más aparte del Creador. Esto lo hace intencionadamente el Creador, el que lo gobierna todo. Él cambia las imágenes que aparecen ante nosotros, y olvidamos que todo esto es un mundo imaginario. Se llama mundo imaginario porque nos oculta al Creador.
El Creador se esconde detrás del mundo que vemos a nuestro alrededor. La naturaleza inanimada, vegetal y animal, y la gente, y la persona misma con su mundo interior, todo oculta al Creador de la gente. No debemos olvidarlo. Y ahí radica el problema. Como escribe Baal HaSulam, el mayor castigo para una persona es cuando se desconecta del Creador, es decir, el Creador mismo la desconecta, porque la persona no hace nada por sí misma.
Por lo tanto, todo nuestro trabajo consiste en recordar constantemente que existen el Creador y la persona, y entre ellos está esta imagen del mundo imaginario. La persona no debe borrar esta imagen, sino relacionarla con el Creador. El Creador crea todas estas imágenes ante él y la persona debe forzosamente conectarlas con Él. El Creador hace esto para que la persona pueda transformar todas estas formas de ocultamiento en revelaciones y nada más.
No tenemos otro trabajo. En todas nuestras vidas, en todo lo que existe, debemos convertir el ocultamiento, cuando el mundo me oculta al Creador, en revelación. Este ocultamiento viene solo del Creador, y debo relacionar todas estas imágenes con Él.
La naturaleza inanimada, vegetativa y animada, y especialmente los seres humanos, no son más que títeres, marionetas, imágenes diversas que no tienen libre albedrío en relación conmigo y no tienen realidad independiente.
Al final, todos son solo una envoltura en la que el Creador está envuelto para que yo pueda revelarlo precisamente a través de ella. Si logro penetrar a través de esta envoltura, relacionarla cada vez con Él, comprender que es Él quien está jugando conmigo, y es Él quien está haciendo todo esto, entonces esta envoltura se transforma de ocultamiento en revelación.
Debemos aferrarnos constantemente a ello y reforzarnos mutuamente en esa percepción de la realidad. Este es nuestro trabajo principal. Y entonces veremos que ya estamos trabajando directamente con el Creador, siempre tratando de revelar «No hay nadie más aparte de Él» y «El Bien que hace el bien» en cada obstáculo que coloca entre Él y nosotros.
Tenemos que vivir constantemente con esta imagen, con esta percepción, con la realidad que imaginamos. Y nuestro trabajo debe ir siempre en esta dirección. Las imágenes del mundo no deben esclavizarnos y jugar con nosotros para que las sigamos. Al contrario, siempre nos centramos en el Creador y las imágenes del mundo solo sirven para reforzar la conexión entre nosotros y Él.
Se trata tanto del trabajo individual de una persona como de su trabajo a través del grupo. El trabajo individual es preparatorio y el trabajo a través del grupo es verdaderamente bendecido; allí se requiere responsabilidad y apoyo mutuo.
Porque después de que una persona trata de reconocer al Creador detrás de cada obstáculo, se encuentra con obstáculos tan diversos y complejos que solo con la ayuda del grupo adquiere el acercamiento correcto al Creador, que está dentro de él. Entonces comienza a construir dentro del grupo un sistema que revela al Creador como actuando en diversas formas en todas las cualidades, sentimientos, mente y corazón de la persona.
Hay una diferencia en «No hay nadie más aparte de Él» en relación a un individuo y en relación a un grupo. En el nivel inferior, la revelación personal es posible para un individuo, pero en los niveles principales, una persona ya siente que necesita al grupo, y es el instrumento a través del cual revela al Creador en todas Sus manifestaciones, es decir, en las diez Sefirot.
Requiere responsabilidad y apoyo mutuo El mundo en el cual «No existe nadie más que Él»
¿Aferrarse al Creador o a los amigos?
Pregunta:
¿Qué significa aferrarse al Creador durante los descensos?
Respuesta:
Aferrarse al Creador durante los descensos es cuando no importa en absoluto cómo te sientes con respecto al Creador. Lo que importa es lo que Él siente por ti. Presta atención a esto.
Pregunta:
¿Cómo puedo centrarme en Su actitud hacia mí en lugar de en el estado por el que estoy pasando en este momento?
Respuesta:
Depende de cómo te evalúes a ti mismo. ¿Ayudas al Creador a revelarse en el mundo o no? Si lo ayudas a revelarse en el mundo, y esto es lo más importante para ti, entonces acercas al Creador a ti, o tú mismo te acercas a Él.
Pregunta:
En los momentos de descenso, ¿puedo aferrarme a mi decena, a mis amigos?
Respuesta:
Puedes aferrarte a tus amigos, pero esto sigue siendo un estado intermedio. Debes hacer la transición de allí al Creador.
Comentario:
Cuando se produce un descenso, los únicos medios que quedan son los amigos de la decena, nuestras reuniones, lecciones y la difusión.
Mi respuesta:
Eso es suficiente. Si reúnes todo esto y lo diriges como proveniente del Creador, puedes recibir una enorme fuerza de ello.
Será de gran interés ¿Cómo puedo transmitir la llama del esfuerzo por el creador a mis amigos?
Para que el Creador esté contento con nosotros
Pregunta:
Estamos trabajando en la decena para tratar de llegar a la revelación del Creador. ¿Cómo ocurre el cambio en la intención para que hagamos esto por Él, no porque queramos disfrutarlo, sino para otorgarle a Él?
Respuesta:
Queremos revelar que el Creador ilumina todo a su alrededor y no se necesita nada más. Si el Creador actúa con Su luz sobre toda la creación y está satisfecho con ello, entonces no necesitamos nada más. Así es como debemos tratar de pensar y actuar.
Pregunta:
¿Cómo podemos mantener siempre en nuestros corazones la necesidad, no solo de sentirnos bien, sino de que Él esté contento con nosotros?
Respuesta:
Depende de la magnitud de Su revelación a nosotros. Entonces seremos felices con Él.
Para compartir ¿Cómo podemos hacer feliz al Creador?

