Una plegaria es un trabajo en el corazón (Rabash, Artículo 24, “Tres veces en el trabajo”). Es porque el corazón de una persona es la raíz de su deseo egoísta. El corazón no se refiere aquí al órgano físico del cuerpo, que no es más que una bomba.
Es específicamente el deseo localizado en el corazón el que debe transformarse en una forma diferente en la que su objetivo sea otorgar en lugar de recibir. Esto significa que la dirección de mis acciones, mis deseos y pensamientos debe cambiar de centrarse en el interior a alcanzar el exterior.
¿Cómo conseguirlo? Soy incapaz de cambiar mi deseo egoísta por mí mismo. Todo lo que puedo hacer es realizar ciertas acciones que atraerán sobre mí la influencia de la luz Superior, que me corregirá y se ajustará a una actitud diferente hacia todo lo que está fuera de mí.
Aunque antes pensaba que el mundo fuera de mí consistía en naturaleza inanimada, vegetativa y animada, y en personas, empezaré a ver que en realidad nada de esto existe como entidades separadas. Todo es un solo Creador; así pues, la persona tiene una tarea importante: transformar su corazón, es decir, su deseo.
Como esta tarea es contraria a su naturaleza egoísta, no puede cambiarse a sí misma. La persona está atrapada en sí misma, en su egoísmo,no importa cómo gire, actúe o piense, sus acciones y pensamientos siguen siendo egocéntricos. No puede escapar de sí mismo.
Baal HaSulam compara a una persona con un gusano que vive dentro de un rábano, sintiendo como si toda su vida fuera un interminable rábano amargo. Solo si el gusano consigue asomar la cabeza, verá el sol, el verde, la hierba, el aire y el canto de los pájaros, y se dará cuenta de que existe otro mundo, lo mismo ocurre con nosotros. Hay un gran trabajo involucrado en la transformación del deseo, del corazón.
Puesto que este trabajo va en contra de la naturaleza individual de la persona, ésta debe solicitar ayuda del Creador, es decir, debe apelar a una fuerza externa (y la única fuerza externa es el Creador) para que le ayude a escapar de su esencia, de su egoísmo, que el Creador creó deliberadamente, y entrar en lo que se llama un estado “por encima de la naturaleza”.
El estado por encima de nuestra naturaleza se denomina fe (Emuná), que significa otorgamiento. Este concepto no debe confundirse con la noción de fe en nuestro mundo. En nuestro mundo, la fe significa cerrar los ojos y aceptar algo como cierto, simplemente creer en su existencia.
En la cabalá, sin embargo, la fe se refiere a la adquisición de la cualidad de otorgamiento. No se trata solo de creer en esta cualidad, sino de poseerla realmente en uno mismo.
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Todo depende del deseo y el esfuerzo
Pregunta:
Somos un grupo de diez jóvenes y creemos que hemos logrado un progreso significativo en los últimos meses durante la preparación para la convención. Sin embargo, a menudo existe la sensación de que, para lograr un verdadero avance, se requiere una situación extrema, algo similar a la intensidad con la que cuidas a tu profesor durante dos meses o a tener una convención ininterrumpida durante tres meses. ¿Deberíamos, quizás, crear las condiciones para propiciar una situación extrema?
Respuesta:
Las situaciones extremas pueden surgir en cualquier momento sin ninguna razón especial. Sin embargo, deben comprender que quienes realmente lo desean, se esfuerzan y oran, es decir, le piden al Creador avance espiritual, alcanzan el volumen de las vasijas, luces y niveles espirituales; por lo tanto, les insto a no descuidar esto.
Nunca he visto a nadie que pueda afirmar con absoluta certeza que lo que uno ha logrado en la espiritualidad fue recibido como un regalo de Dios sin ningún esfuerzo de su parte. No, depende de la persona misma al menos en un 90%, y el Creador añade el resto.
En diálogo con el Creador
Pregunta:
Dijo que cuando clama al Creador por ayuda, lo acerca a Él. Pero al mismo tiempo, Él le muestra dónde cometió un error al luchar por deseos que le alejan de Él.
¿Cómo se puede pedir que Él nos acerque a Él y por otro lado que Él realmente revele nuestro error?
Respuesta:
Si buscas tales estados, debes encontrarlos y actualizarlos. Entonces verás que el Creador te dirige constantemente en una sola dirección.
Pregunta:
¿Qué tan importante es encontrar el propio error en lugar de buscar la cercanía con el Creador?
Respuesta:
Existe un estado y existe su causa. Aquí, nos encontramos en un cierto estado con el Creador, pero deseamos conocer su causa. Pregunta más acerca de la causa, y cuando se vuelva clara para ti, avanza basado en ella.
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