El reconocimiento del mal es un estado en el que no puedes soportar tu naturaleza egoísta y estás dispuesto a hacer cualquier cosa para deshacerte de ella.
Sin embargo, no es todo tu ego, es sólo la parte que se revela actualmente. Aun así, su reconocimiento despierta un profundo odio hacia él.
Si sientes que eres malvado, comprende cómo te relacionas genuinamente con los demás, con el mundo, con las personas y en última instancia con el Creador, y desea superar tus problemas egoístas. Esta es la esencia de la curación del egoísmo.