No hagas daño a los demás

Para el individuo que se quiere deshacer de su naturaleza egoísta, por un lado es necesario que entienda el mal que le trae, que es como una enfermedad que no le permite vivir una vida de alta calidad. Por otro lado, debe tener el deseo de ser como la fuerza Superior que le concede vida eterna. 

 

En otras palabras, necesita de alguna manera, ver el beneficio de luchar contra su egoísmo y entender lo que pierde al no estar dentro del sistema del Creador. De lo contrario, solo con el reconocimiento del mal, no alcanza nada.

  

Después de que se detiene, con base al principio de “no hagas daño a los demás”, la siguiente fase es que tiene que abrirse y comenzar a emanar el bien, convirtiéndose en su fuente. En este punto, ya hay cierta cercanía con el Creador, con su cualidad y con los demás, porque el atributo del Creador se obtiene a través de acercarse a los demás. 

 

Conoce más:      La verdad del reconocimiento del mal

 

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