Entonces, después de que ella (Maljut de Ein Sof) había disminuido el deseo de recibir, en consecuencia, la luz partió de allí, pues ya se sabe que la luz depende del deseo, y el deseo es el lugar de la luz, pues no hay coerción en la espiritualidad (Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, Parte 1, «Restricción y línea», «Observación interna», Capítulo 2).