¿Cómo podría ser de otra manera? Todo procede del Creador. Eso se afirma al principio de nuestra oración: «Yo soy el primero y Yo soy el último» y «No hay nadie más aparte de Mí». Con esto, nos fortalecemos y nos colocamos en la posición que el Creador ha afirmado como nuestro verdadero estado.