Ocultación en múltiples capas – según la Cabalá

¿Por qué el Creador tiene que esconderse de nosotros? ¿Por qué no vemos el sistema de fuerzas que actúa sobre nosotros? ¿Por qué no percibimos directamente la fuerza Superior en nuestro mundo y nuestro estado y trabajamos con ella abiertamente como lo hacemos con las otras fuerzas de la naturaleza que nos rodean, aquellas que nos influyen y que nosotros a su vez influimos?

 

¿Por qué es diferente con el Creador? Después de todo, Él nos afecta a través de todas las fuerzas, y nosotros de alguna manera influimos en Él con nuestros deseos. Sin embargo, la fuente de todo lo que sucede permanece desconocida, incomprensible y oculta para nosotros.

 

Esto se hace para que a través de todas las fuerzas que nos afectan y todas las fuerzas con las que podemos influir en el Creador, lleguemos a revelarlo personalmente: Su voluntad, Su perspectiva, Su intención, y Su actitud hacia nosotros.

 

Por ejemplo, si interactúo con alguien y hago o digo algo que le influye, esa persona empieza a entender mi actitud hacia ella, lo que quiero de ella, cómo la percibo, etcétera. Del mismo modo, yo percibo su influencia sobre mí y, a través de ella, me formo una imagen de quién es.

 

Diferentes personas podrían actuar sobre mí de formas totalmente similares, pero con combinaciones distintas, y yo me formaría imágenes diferentes de ellas por completo. Existen numerosos matices y posibilidades.

 

Lo mismo se aplica al Creador, pero a una escala mucho mayor, más amplia y más rica. A través de esa interacción con el Creador, comenzamos a revelarlo.

 

Además, la ocultación del Creador es más compleja y tiene más capas. Con otra persona puedo verla y entablar una interacción física o virtual. Con el Creador es más complicado.

 

Es incomprensible para mí y por alguna razón permanece oculto a través de todo lo que percibo.

 

Es decir, mis deseos, intenciones, pensamientos, sentimientos y todo lo que percibo a través de ellos en el mundo circundante son generados en mí por el Creador. Esencialmente esto significa que «yo» no existo. Solo existe un «ser» que siente lo que el Creador le hace y nada más.

 

En otras palabras, nuestra conexión, nuestra relación, es a la vez vasta (abarca todo lo que siento y todo este mundo) y oculta. No puedo ver de dónde y por qué me llegan estas cosas. Así pues, la conexión es de múltiples capas y consta de muchas capas de ocultación.

Un secreto que te ocultas a ti mismo

Comentario:

Por un lado el Creador nos provoca, pero por otro lado tengo que confiar en Él. Aquí hay una contradicción.

Mi Respuesta:

Todo el sistema de avance espiritual se basa únicamente en contradicciones. De lo contrario, no seríamos capaces de percibir nuestro verdadero estado.

 

En nuestro mundo existimos en un estado, el del egoísmo. Percibimos todo en relación con este estado. No tenemos otra escala que la de mayor o menor egoísmo, mayor o menor placer.

 

Todavía no entendemos lo que significa estar en la propiedad de otorgamiento y crear un nuevo sistema de escala dentro de mí.

 

Por eso nos resulta tan difícil aceptar este método llamado “oculto”. Nadie lo oculta, simplemente no tenemos los sentidos adecuados para ello y no tenemos la capacidad de captarlo y comprenderlo.

 

Por eso la Cabalá se llama “sabiduría oculta” o “sabiduría secreta”. Pero no se trata de un secreto que alguien te oculta. Eres tú quien se lo oculta a ti mismo mediante tus cualidades unilaterales.

 

Crear en uno mismo la imagen del Creador

 

Lo más importante para nosotros es dominar la metodología de acercamiento al Creador, lo cual se logra a través de la conexión de amigos dentro del grupo. Después de todo, es imposible percibir al Creador o invocar Su influencia sobre uno mismo sin practicar esto dentro de uno.

 

Es como si construyéramos la imagen del Creador dentro de nosotros. Por eso al Creador se le llama “Boré” “Bo-u-Ré » Ven y verás”. “Ven” significa formar esta forma dentro de ti, venir a ella, y entonces la estudiarás dentro de ti.

 

No se puede estudiar al Creador fuera de uno mismo. No existe el concepto de “fuera de uno mismo” en una persona. Puede parecerles que perciben algo externo. En realidad, todo se percibe dentro de uno mismo, como cuando se trabaja con una computadora. Si vemos algo en la computadora, no estamos interactuando con algo externo a ella. Todo está dentro de la computadora.

 

Lo mismo ocurre con nosotros. Me parece que hay imágenes fuera de mí, que veo, oigo y siento algo externo, un mundo más allá de mí. Pero no son más que percepciones incorrectas. En realidad, todo se experimenta dentro de nosotros.

 

Por lo tanto, todas nuestras acciones se reducen a crear condiciones dentro de nosotros que formen la imagen del Creador dentro de nosotros. Nuestro estado más efectivo es cuando nos volvemos hacia Él, porque este giro consiste en nuestro deseo, la sensación de lo que tenemos hoy y nuestra conciencia de quién o qué debemos llegar a ser en el momento siguiente, no hoy, sino mañana.

 

Aunque “hoy” y “mañana” no son más que dos estados diferentes pero íntimamente conectados, de este modo expresamos nuestro deseo, conciencia y comprensión de quiénes somos en este momento y en qué debemos convertirnos en el futuro. 

 

Si estas acciones se dirigen correctamente hacia el Creador y definen adecuadamente los estados inicial y final, atraemos así la luz del Creador, una fuerza especial que satisface nuestro deseo. Es entonces cuando ocurren cambios dentro de nosotros.

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