Rabash escribe sobre esto en artículos sobre el grupo.
Digamos que si tengo una relación con mi amigo, yo soy para él y él es para mí, entonces de esta manera nos transmitimos mutuamente nuestros sentimientos. ¿Devolvérselo me impide recibir de él? Resulta que otorgar y recibir de él equivale a otorgar.
A él le ocurre lo mismo, tanto si recibe de mí como si me da a mí, todo ocurre solo por el bien de darme a mí. Por lo tanto, no hay problemas en la acción, ya que la intención es la misma: otorgar.