No, esta es la revelación del propósito de la creación, que gradualmente se manifiesta en tal cadena secuencial de eventos, cuando, en principio, todo es considerado amargo. Como un bebé que nace y llora, y luego a través de su conciencia, consentimiento, apoyo, justificando las acciones del Creador, acercándose, conectándose, y adhiriéndose con el Creador llega a un fruto dulce.