El pensamiento de la creación, conocido como “hacer el bien a sus creaciones”, empieza desde Ein Sof [sin fin]. Por esta razón, pedimos hasta Ein Sof, es decir, hasta la conexión que existe entre el Creador y las criaturas.
El comienzo de la conexión empieza en Ein Sof, donde Su nombre es, que es la raíz de la creación (Baal HaSulam, Shamati 54, El propósito del trabajo, 1).