Puedes sacar a una persona de un descenso, pero con mucho cuidado para no hacerle daño. Entiende que los descensos se le dan para que pueda levantarse de ellos, empezar a sentir nuevos estados y dominar el siguiente. Si esto no ocurre es una pena.
En ningún caso debes ayudarle. Debes ayudarlo solo para que el proceso por el que está pasando ocurra realmente de forma correcta, es decir, para acercarlo a los amigos y al contacto con los demás, para darle la oportunidad de comprender el significado de lo que está ocurriendo, de modo que trate su descenso correctamente, dándose cuenta de que un descenso no es un descenso, sino la adquisición de un nuevo egoísmo por encima del cual ahora debe elevarse.