En el año 414 a. C. el profeta Jeremías, uno de los cuatro profetas mayores y cabalistas, vivió en el norte de Egipto durante la época del Primer Templo, durante este período, un joven filósofo griego llamado Aristokl, más tarde llamado Platón, estudió con él.
Platón recuerda: “Estaba con Jeremías en Egipto y al principio me burlaba de él y de sus palabras, al final, una vez que me acostumbré a hablar con él y a observar atentamente sus acciones, vi que sus palabras eran palabras del Dios viviente. Entonces dije en mi corazón y establecí que él era un sabio y profeta”.
La pregunta es: ¿La sabiduría del profeta y cabalista estaba abierta en ese momento a otras naciones?