Sí y cuando finalmente aprendamos a mover un poco los brazos y las piernas, empezaremos a entender que sabemos nadar.
Pero solo podemos aprender a “nadar” cuando nos volvemos únicamente hacia el Creador. Porque el mar, el océano, las olas, el cielo, la tierra, todo, es Él, necesitamos aprender a estar dentro de Él. Y estar dentro de Él significa existir en las cualidades de otorgamiento, amor y conexión con todos. Eso es lo que significa aprender a “nadar”.