¡Pero lo tienen que vivir en carne propia! Ese es el problema, así es como resulta en la familia o con los parientes y así sucesivamente. Cuando lo sientes y te recorre por todas partes, como rastrillo sobre la piel, entonces estás listo para renunciar a ello. Estos “rastrillados” nos ayudarán a darnos cuenta del propio mal.
Y en verdad existen muchos cuestionamientos. ¡Gran cosa, estos rastrillos! ¿Por qué tendría que revelar todo de esta forma? ¿Tan estúpido soy? ¿Realmente así de limitado? ¿En verdad soy así de idiota? Se me está castigando como a un niño en la escuela o en casa? ¿No puedo ser un poco más inteligente?
No. No puedes.