No, la Torá son nuestros deseos corregidos y llenos de la luz del Creador. Estamos hablando de nuestros deseos como están ahora en el proceso de corrección, completamente opuestos, destrozados, distantes entre sí y desconectados. Pero deseamos unirnos.
Al elevarnos por encima del polvo de la Shejiná, recurrimos a ella para que se levante del polvo, se eleve y, así, ilumine.