Pregunta: El erudito ruso, Vladimir Vernadsky, llegó a la teoría de la “Noosfera” en la coyuntura de la Primera y Segunda guerras mundiales, que como escribió, cambió totalmente su conciencia, porque empezó a analizar la razón por la que las guerras mundiales ocurren y a dónde conducen.
¿Qué llevó a que los científicos de tal magnitud, contemplaran una nueva fase en el desarrollo de la humanidad, en momentos de gran conmoción?
Respuesta: ¿Qué otra cosa puede llevar a la humanidad a algunos cambios, si no son los disturbios? De otra forma, no nos despertaríamos.
Si el hombre, es un deseo de recibir, de disfrutar y de satisfacerse, entonces, cuando alcanza lo que quiere, ya no tiene necesidades; estará contento. Si un nuevo deseo surge, lo satisface. De otra forma, no hay motivación para el movimiento, no hay desarrollo.
Nuevos deseos emergen dentro de él, de acuerdo a cierto programa interno desconocido. Si son llenados automáticamente desde el exterior, entonces él mismo no existe, no hay movimiento que le active. El individuo solo se puede desarrollar mediante los deseos cada vez más nuevos que surgen en él y, que al mismo tiempo, no estén satisfechos para que busque por sí mismo, la forma de lograrlo.
Esto nos conduce al progreso. Más tarde, llegamos a una especie de callejón sin salida y vemos que ya no podemos satisfacernos por nosotros mismos. Es una cualidad característica de nuestra generación. Por lo que encontramos depresión, suicidio, abuso de drogas y todo lo demás. Aparecen nuevos deseos, pero nadie sabe cómo satisfacerlos.
Más aún, ciertos deseos yacen más allá de este mundo. Por lo tanto, empezamos a relacionarnos de forma nihilista hacia nuestro mundo, indiferentes, con rechazo. Estamos rebasados con deseos por algo más, para los cuales no encontramos respuestas en nuestro mundo. ¿Dónde está la fuente de esos placeres que busco?
Así es como la naturaleza nos empuja a abrir la noosfera.
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