Sí, por supuesto. Se dice que para este propósito te dedicas a la Torá y los mandamientos, lo que significa que haces todo lo que puedes: reunirte, hablar y sentir lo egoísta que eres en relación con los demás y con el mundo entero. Poco a poco, esto lleva a la revelación del mal dentro de ti.
Cuando alcances cierto nivel, inevitablemente querrás recurrir al Creador para que te corrija. A partir de ese momento, comienzas a ascender por la escalera de tus cualidades corregidas.