En los años 60, el psicólogo norteamericano Martin Seligman realizó experimentos con perros basados en el diseño de Pavlov. Hablo de una parte del experimento, porque es muy complicado.
El objetivo del experimento era generar un reflejo de miedo ante el sonido de una señal. Mientras que los animales de Pavlov recibían carne después de una señal, los animales de Seligman recibían una descarga eléctrica. Para evitar que los perros escaparan prematuramente, se construyeron vallas.
Seligman estaba seguro de que, cuando los animales fueran trasladados a un recinto con una mampara baja, huirían en cuanto oyeran la señal. Sin embargo, en la nueva jaula los perros se sentaban en el suelo y gemían. Ningún perro saltaba el obstáculo más fácil, ni siquiera lo intentaba. Cuando un perro que no participaba en el experimento fue sometido a las mismas condiciones, se escapó fácilmente.
A la gente le pasa lo mismo, una persona que se siente indefensa ni siquiera es capaz de saltar una valla baja. No cree que haya una salida, simplemente se queda tirado en el suelo y se queja.