Puesto que el Creador es absolutamente bueno y solo hace el bien y una persona es absolutamente mala, si limitamos nuestro mal, ya nos estamos acercando al Creador de alguna manera y llegando a ser similares a Él. Este es el sacrificio.
Es decir, sacrifico mi egoísmo, mis malos hábitos, y esto me acerca al Creador. Al restringir mi egoísmo y no aplicarlo para utilizar a los demás en mi propio beneficio, de esta manera me acerco más a Él.