Después de la guerra que inició el 7 de octubre, la gente en Israel comenzó a acudir a los departamentos de cardiología con problemas cardíacos, no con ataques cardíacos o arterias bloqueadas, sino con lo que se llama el “síndrome del corazón roto”. En hebreo se dice tismun et lev shavur.
Sus síntomas se parecen a los de un infarto, pero no es un infarto. La forma del corazón cambia, su función se ve afectada, y en lugar de contraerse, se expande. Esta afección es consecuencia de la liberación de adrenalina en la sangre durante un duelo o estrés prolongados.
Los médicos recomiendan mantener un estilo de vida saludable, hacer ejercicio, reducir el estrés, aligerar las exigencias laborales, dedicarse a pasatiempos, tomar vacaciones, etc., pero para una persona moderna, siempre en movimiento, estresada y tratando de encontrar su lugar en la vida, estas recomendaciones no parecen realistas.
¿Cómo podemos no “rompernos” el corazón en medio de todo lo que sucede a nuestro alrededor?