Sobreponiéndose al «yo»

Baal HaSulam tenía estudiantes a quienes él estaba sosteniendo en un grado espiritual. Cuando él murió, ellos cayeron de ahí. Lo mismo puede pasar con nuestros estudiantes. Ahora, se encuentran en un cierto grado, pero cuando yo deje de existir, no quiero ni siquiera pensar cómo puede seguir esto. 

Naturalmente, la fuerza que les sostiene caerá y no podrán mantener contacto conmigo en el espacio espiritual. Caerán. Es el caso con todos los cabalistas y sus estudiantes. 

Comentario: Pero tiene alumnos que han estado estudiando con usted por quince o veinte años. 

Mi Respuesta: No depende del tiempo. Para lograrlo, uno debe ser infinitamente devoto al maestro. Por consiguiente, las personas prefieren que el hijo tome el lugar de su padre. A fin de cuentas, un hijo, como regla, no va contra el padre. Lo sigue y no quiere dañar a su padre, porque desde el punto de vista del egoísmo, esto también le pertenece.  

Sin embargo, cualquier otra persona, envidia, piensa en sí misma; instintivamente quiere ser más grande que el otro. Es lo que tenemos que superar. Así es como somos creados, nada se puede hacer aquí. Pero al mismo tiempo, ahí radica el problema. Toma mucho tiempo y esfuerzo, hasta que el estudiante se sobrepone a su “yo” y se funde con el maestro, dentro del maestro. Solo unos pocos son capaces de esto. 

El resto, no obstante, también está avanzando, no importa. Cada persona lleva a cabo su propia función. Pero hay quien se organiza para seguir la línea espiritual detrás del maestro, otros no lo hacen. 

Rabash lo hizo con Baal HaSulam. Nadie más tuvo éxito en eso. ¡Nadie! Yo hablé con quienes lo vieron y dicen: “Después de que murió Baal HaSulam, todos sus discípulos, excepto Rabash”. Por supuesto que no hicieron nada: se reunían, estudiaban, enseñaban a otros, pero estaba claro que todo esto era lo que se llamaban, cursos ordinarios para la población general.  

Lo mismo pasó después de Rabash. Yo me aislé, no quería tratar con nadie. Luego, me llamó un grupo, había solo cinco o seis personas, de las que me vi obligado a ser su maestro. Yo no quería esto. No se trataba de que no supiera cómo, sino que debía renunciar a lo que tenía e irme a la ruina. 

En general, todo está dispuesto desde el Cielo. Después, resultó que gradualmente se empezaron a juntar estudiantes que querían que yo les enseñara al menos una vez por semana. Fue probablemente el hecho de que el tiempo había llegado. 

 

Algo en qué pensar ¿Cómo permanecer en la sensación espiritual?

 

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