Es necesario utilizar ambos. Depende de la necesidad interior que sientas. Puedes trabajar tanto con la razón como con la fe, explorarte a ti mismo, a la decena y al grupo.
No confundir la razón con lo que definimos en la vida cotidiana, no puedes hacer nada sin razón; no se puede encerrar ni la fe ni la razón y trabajar solo con esta última.