Pregunta:
¿Cuando nos dirigimos a la gente podemos distanciarnos de todo lo relacionado con las Mitzvot y el judaísmo?
Respuesta:
Debemos acercarnos al pueblo de Israel con explicaciones sobre cómo pueden cambiar su destino y el del mundo entero, así como su actitud hacia el Creador.
Aquí no podemos añadir ni distorsionar nada. Solo podemos revelarlo un poco más o un poco menos), como se hace con un niño, para que crezca en las mejores condiciones y de la forma más rápida posible.
Por lo tanto, debemos hablar de lo que contribuye a la corrección, pero tenemos que adaptar nuestras palabras al nivel de comprensión del oyente. Tú estás en un determinado grado y debes ascender al siguiente; yo debo revelarte la diferencia de grados y ayudarte a ver lo que hay que cambiar, ¡pero no más que eso! Solo lo necesario para pasar del grado actual al siguiente. No debe añadirse nada superfluo.
Más sobre Tocando el ascenso espiritual
No podemos decir: «Salta diez veces por la mañana y tendrás el éxito garantizado para todo el día». Se encuentra en el ámbito de las Segulot (milagros), que ayudan psicológicamente a una persona, pero no cambian nada más allá de la percepción.
Si en este momento deseas dar una buena sensación a alguien, puedes hacerlo. Es como drogas, sedantes o analgésicos, pero nada más que eso. Una persona que lleva Tefillin diariamente sin intención no se corrige a sí misma ni a su pueblo. Esto no evitará la aparición de cámaras de gas. Eso no es una corrección.
¿Por qué debemos explicar esto? Podemos decir que le ayuda a uno a mantenerse dentro del marco que le ayudará a pensar en lo correcto, en la intención correcta. Si te ayuda, hazlo.
Sin embargo, existe otro peligro; al ponerse tefilín, uno puede tranquilizarse, al creer que ya ha hecho suficiente. ¿Dónde está, entonces, el Creador, que debería recompensarme? ¿Por qué no me lo concede? ¡Y todos me lo deben! Si no puedo exigirle al Creador, al menos que lo hagan los demás; que me paguen por ponerme tefilín.
Esto conducirá a una actitud despectiva hacia otras naciones: «Yo observo tales prácticas, ¿y tú quién eres?». En otras palabras, existe el riesgo de que las personas se centren solo en las observaciones externas, creyendo que eso es todo lo que deben hacer en este mundo, que al hacerlo, realmente aportan beneficios a su pueblo y al mundo entero. Pero esto contradice el auténtico ascenso.
Dar buena sensación La declaración sensacional de Julie Roberts – desde el punto de vista espiritual
Así, Faraón dijo: «Moisés y Aarón, ¿qué quieren del pueblo? Déjenlos en paz. Trabajan, y trabajan bien, construyen hermosas ciudades, tienen comida y cobijo, así que todo va bien. La gente no sufre. ¿Cuándo empezaron a sufrir? Cuando me exigiste algo más allá de la vida normal. Empezaste a hablar del Creador, insistiendo en que debía ser tenido en cuenta. Pero, ¿quién es el Creador para que yo deba obedecerlo? Deja en paz al pueblo; que viva bien».
Así es como podemos caer bajo la influencia del faraón si nos acercamos al pueblo con explicaciones de que las acciones externas pueden cambiar la realidad. La verdadera transformación solo es posible a través de la elevación de MAN, a través de la intención.
El marco debe ser ante todo comunitario, y despertar «Ama a tu prójimo como a ti mismo», «Ama al Creador», y elevar (glorificar) la idea misma de forma que encienda el entusiasmo en la sociedad para que las masas la abracen como una tendencia, como algo grandioso, y así se influyan mutuamente. No hace falta nada más.
Los que avanzan espiritualmente se desentienden del reino material. Incluso la esencia de una persona experimenta cambios; ya no se relaciona con esta vida animal como antes. Si le dices esto a alguien, es posible que pregunte: «¡¿Y esto es Cabalá?!». Pero «La perspectiva de la Torá es opuesta a la de las masas». Lo transforma todo.
Todas las cosas buenas que hacemos por la unidad, por establecer lazos más estrechos entre nosotros y dentro del pueblo con respecto al Creador, el significado de fundirse con Él, todas las herramientas de que disponemos deben desarrollarse y ponerse en práctica.
Lo transforma todo En lugar de boicotear: amar

