Por supuesto, porque vivimos a través de los sentimientos. Cuando se desarrollan en nosotros, podemos analizarlos: si es caliente, ligero, tibio, y así sucesivamente. Tengo cinco sentidos, que puedo explorar y desarrollar en función de mi percepción. Esa exploración crea la ciencia. En otras palabras, todas nuestras ciencias son datos recogidos de nuestros sentidos y de aparatos que les añadimos, como microscopios, telescopios, etc.
Es decir, primero, utilizamos la materia de la creación, el deseo; luego, en este deseo sentimos todo lo que ocurre en él, todo tipo de perturbaciones y fluctuaciones, las examinamos, las registramos, las escalamos, las ordenamos, y de ahí surge nuestra ciencia.
Cuando mido algo, lo hago en relación con mis cualidades. Pero ni siquiera puedo imaginar que estoy explorando todo en relación conmigo mismo. Si otras criaturas estuvieran en nuestro lugar, verían y medirían todo de forma distinta. Simplemente no comprendemos lo conectados que estamos, y actuamos solo desde dentro de esta caja, o nuestro cuerpo.
Por eso, cuando una persona entra en la sensación del mundo Superior, de lo primero que se da cuenta es de lo subjetivos que eran todos sus conocimientos, sentimientos y experiencias anteriores. Pero comprender esto solo es posible cuando se adquiere un sistema más.