Les pides a los egipcios deseos e intenciones para otorgar y utilizas la poca luz que tienen.
Lo usas en tus deseos egoístas que pasan por la etapa de reconocimiento del mal, tu oposición al Creador. Así, comienzas a elevarte por encima del egoísmo rechazándolo gradualmente. Aquí es cuando comienza tu salida de Egipto.