Sí. Cada minuto de nuestra vida, debemos comprobar en qué lo hemos gastado: ¿nos estamos acercando a nuestros amigos, acercándonos al Creador? Debemos evaluar lo que hemos logrado o lo que estamos tratando de lograr.
Si seguimos esta dirección, siempre tendremos una idea clara de cómo obra el Creador en nosotros, especialmente cuando crea un vacío que se ofrece a llenar consigo mismo.
Ése es un lugar para acelerar y un lugar para hacer un esfuerzo. Aquí no puede haber estados neutrales.