«Yo no me entrometo en tu pobreza, y tú no te entrometes en mi riqueza»

Pregunta:

El principio que imperaba en Sodoma era: «Lo mío es mío, lo tuyo es tuyo; yo no te ayudo y tú no me ayudas». ¿Hay alguna lógica en esto?

Respuesta:

¡La lógica es absoluta! Cuenta con muchos seguidores. Supongamos que recibimos todo del Creador. Si el Creador te dio a ti, pero no me dio a mí, entonces, incluso si muero, debo recibir del Creador lo que Él decida darme.

Pregunta:

El Creador le da riqueza a una persona, a otra le dio pobreza, ¿y así debe ser? ¿Yo no me entrometo en tu pobreza, y tú no te entrometes en mi riqueza?

Respuesta:

Comentario:

Hay lógica en esto.

Mi Respuesta:

😊

Pregunta:

Entonces, ¿dónde está el error?

Respuesta:

El error es que las personas no aceptan esto de la manera adecuada. Es decir, no aceptan la regla absoluta del Creador, y por lo tanto, esta se derrumba.

 

Debemos elevarnos por encima de esta rigidez del Creador. No puede ser simplemente «lo que es tuyo es tuyo y lo que es mío es mío». Esto nos viene dado desde Arriba, y debemos introducir una corrección en ello para que todo nos pertenezca.

 

Lo que el Creador nos dio: «lo que es tuyo es tuyo y lo que es mío es mío» existe desde el principio y lo conservamos internamente, pero lo cubrimos desde Arriba con amor.

Pregunta:

¿Es esto lo que llamamos «nuestro»? Es decir, ¿construimos puentes de uno a otro?

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

¿Es este el trabajo principal? ¿Y entonces perdura, no se derrumbará?

Respuesta:

Y entonces nos convertimos, por así decirlo, en socios del Creador. Él creó el mal, y nosotros construimos puentes de amor sobre este mal.

Pregunta:

¿Y el mal que Él creó, es eso de «lo mío es mío, lo tuyo es tuyo»? ¿Es esto lo que llamas mal?

Respuesta:

Por supuesto. Es egoísmo.

Pregunta:

¿En qué se diferencia esto del hecho de que durante la revolución también dijeran: «Esto es nuestro»? ¿Qué faltaba allí? Decimos que «lo mío es mío, lo tuyo es tuyo» debe convertirse en «nuestro»

Respuesta:

No existía tal ideal: «nuestro». Si debemos hacer todo, entonces todo está en nuestras manos. Entonces eso significa que no hay Creador; esto se deduce por definición.

 

Creo que nada bueno saldrá de todas estas teorías. Estoy seguro de que el mundo aún llegará a la comprensión de que estas cuestiones deben resolverse mediante el método cabalístico. Es decir, colocar al Creador —el Único, el Integral— a la cabeza de todo el proceso del desarrollo de la humanidad y aferrarse a Él, y hacer todo solo por el bien de una única proposición, una frase: «¡Hermandad!»

Pregunta:

¿Y la gente querrá aferrarse a eso? ¿Es eso lo que no querrán perder?

Respuesta:

Si eligen dejarlo ir, se sumergirán en un ajuste de cuentas tan amargo que pronto no habrá nadie con quien aclararlo.

Todo viene determinado por la intención de otorgar

Pregunta:

¿Qué significa «no estropear la estancia en lo espiritual»?

Respuesta:

Significa que una persona nunca abandona la intención de otorgar, vigila constantemente su pantalla para no perderla y se preocupa por fortalecerla una y otra vez. No se puede perder por completo y volver a caer por debajo del Majsom, por supuesto, los descensos ocurren. Y, de nuevo, hay una ley: «Uno es elevado en santidad, nunca bajado». Incluso en este mundo, en un estado muy malo, seguimos avanzando, aunque sea por un camino que está lejos de ser ideal.

 

Supongamos que debo ir de aquí a Jerusalén. Podría conducir en un auto con aire acondicionado y música y llegar a mi destino cómodamente, o también podemos   terminar en un campo minado, bajo fuego.  La pregunta es cómo manejamos el viaje.

Descubre la necesidad de otorgar

Comentario:

No acabo de entender el estado en el que una persona siente el sufrimiento de la Shejiná.

Mi Respuesta:

Un cabalista que alcanza el sentimiento del sufrimiento de la Shejiná adquiere vasijas a través de ello. Él ya sabe lo que está en su poder hacer.

 

Digamos que, antes, ni siquiera me fijaba en ti; para mí, no eras más que uno entre miles. Y, de repente, empiezo a interesarme por ti, dirijo mi atención hacia ti: «Esta persona es especial, hay algo en ella. Quizá debería ayudarla de alguna manera. ¿Qué tipo de ayuda puedo ofrecerle?».

 

De repente, me doy cuenta de que quieres algo, de que sufres, de que tienes una necesidad. Me alegro de haberlo descubierto. Ahora puedo acercarme a ti y decirte: «Mira, quiero darte lo que deseas». Y entonces te alegrarás. Y esto significa que, en lugar del sufrimiento de la Shejiná, sentiré la alegría de la Shejiná.

 

Hay varias etapas en este proceso: en primer lugar, debo mostrar que estoy dispuesto a recibir correcciones y a dar desinteresadamente. Lo hago, y entonces es como si le pidiera al Superior: «Dame la oportunidad de otorgarte a Ti».

 

Y entonces el Superior me revela su carencia (un deseo no cumplido) en la medida en que yo soy capaz de cumplirlo. Tomo estas vasijas y trabajo con ellas.

 

Pero si lo Superior revelara una carencia que aún no soy capaz de cumplir, no me aportaría nada; al contrario, me llevaría a un descenso.

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