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Con el libro del Zóhar hacia la revelación del Creador

laitman_2009-07-18_0920_w[1]Los cabalistas —desde el primero que reveló al Creador, Adam HaRishon, y hasta Baal HaSulam— escribían libros.

También hay muchos libros cabalísticos que no conocemos, pero están mencionados en el libro del Zóhar. Pero parece que han desaparecido.

Todos los libros de los sabios del pueblo de Israel hasta Ashla HaKadosh (siglo XVII) están escritos desde la percepción espiritual.

Después —a causa de la caída del nivel de las generaciones, a partir del siglo XVII y en adelante— ya no todos los autores de los libros cabalísticos poseían la percepción espiritual.  Por eso, surgen interrogantes respecto a la veracidad de los diferentes libros.

Hay a nuestra disposición cientos de libros de auténticos cabalístas, escritos por ellos durante sus vidas en este mundo, cuando poseían la percepción del mundo espiritual y unión con el Creador. Por eso, ellos pudieron transmitirnos su revelación en forma de texto, para que nosotros entráramos en contacto con lo que ellos percibieron.

Pero no hay ningún libro, excepto el libro del Zóhar,  sobre el que se haya escrito que gracias a él saldremos del exilio y con su ayuda ascendemos al mismo nivel de los cabalistas, de los autores de estos libros. Porque es en el libro del Zóhar que realmente hay la Luz especial.

No es importante que existen libros de los que podamos impresionarnos más fuertemente o entender mejor: como por ejemplo Arbol de la Vida de Ari, Tanaj, Gmara, Mishna. Hay muchos libros que hablan en un lenguaje racional, lógico y claro para nosotros.

En cambio, del libro del Zóhar no entendemos sobre qué nos habla. Él nos atrae en diferentes direcciones.

Pero la unión tan específica que él provoca entre nuestras almas —entre nosotros que empezamos este camino y la fuente de Luz que puede corregirnos— no existe en ningún otro libro.

Por eso, de todos los libros, sólo sobre el libro del Zóhar está escrito que gracias a él es posible salir del exilio a la liberación y revelar al Creador.

Aunque en otros libros cabalísticos también existe la unión —porque el cabalista que posee la percepción  espiritual expresa esta unión en su forma de escribir y la plasma en su obra—, a nosotros sólo nos puede ayudar el libro del Zóhar.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 22 de marzo 2010).

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La puerta abierta hacia arriba

laitman_2008-11-14_6989[1]Lo más importante en el desarrollo espiritual es la educación de los niños y de los adultos.

El ser humano debe ser educado en una nueva realidad. Hay que revelar su percepción, para que conozca el mundo en que vive, entienda las causas de los sufrimientos y aprenda la buena meta.

Por eso, hay que explicar con caridad y amor, porque el desarrollo sólo ocurre debido al calor, como en una incubadora.

Entonces el hombre sentirá cuán ventajoso es para él abrir los ojos y conocer cómo realizarse en la vida de la manera correcta.

Podemos ver un ejemplo en libro del psicólogo Dale Carnegie, quien explicó cómo el ser humano puede tener otra visión del mundo.

Este libro enseñaba una nueva visión de la vida desde un  nivel psicológico sencillo. Y con esto, dulcificó la vida de la gente.

En realidad, no es que te cambiara la vida después de su lectura, pero su resultado fue que la gente podía vivir de forma más fácil. Y esto a la gente le gustó.  Ellos percibían este libro como un remedio psicológico, como un elixir de la vida.

Hemos hecho un enorme trabajo que tenemos que dar al hombre que llega a la Cabalá según su punto en el corazón, buscando activamente un avance espiritual.

Ya hemos construido el peldaño que permite tocar lo espiritual y avanzar, hemos abierto esta puerta en la que podemos entrar.

Hasta ahora no había ni unos libros claros, ni traducciones en decenas de lenguas. Pero ahora disponemos de esto, en todo tipo de medios.

Por eso, ahora necesitamos poner atención no sólo sobre las personas que tocan a la puerta deseando volver a lo espiritual, sino que salir fuera de nuestros lugares y llegar a cada una de ellas.

Para ello, necesitamos otras fuentes de información y otros medios de acceder al consumidor “que no desea”.

(Extracto de la lección sobre el periódico La Nación de Baal HaSulam, correspondiente al 23 de marzo 2010).

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El camino que construimos

Un tsunami misericordioso que envía el creador

De una ilusión a la sensación de la realidad

laitman_2009-12-23_2437_wp[1]Pregunta: ¿Cuál debe ser nuestra intención durante la lectura del libro del Zóhar: revelar la Luz entre los amigos, revelar el texto dentro de uno mismo o ambas cosas a la vez? ¿Qué es más importante?

Respuesta: No hay división entre ellas. Decimos que todo el mundo está dentro de una persona y toda la realidad que siento existe en mí.

Y aunque ahora tenga la ilusión de que veo delante de mí los amigos, el mundo que me rodea, los enemigos, los indeseables, las casas, las estrellas ,etc. En realidad, todo esto es mi deseo y por eso les siento.

En mi deseo hay esferas. Están mis esferas internas: la raíz (Shoresh), el alma (Neshama), el cuerpo (Guf). Hay una esfera más externa: la vestidura (Levush) y una esfera más externa: el palacio (Heijal).

Por eso, me siento a mí mismo en las esferas internas (la raíz, el alma, el cuerpo) y en las esferas externas (la vestidura y el palacio) percibo el mundo como si estuviese fuera de mí.

Esto es debido a que dos esferas externas se separaron de mí en la segunda restricción (Tzimtzum Bet), y se convirtieron en circundantes. Por eso, ellas me rodean.

Pero en realidad, ellas son mías, existen dentro de mí, sólo que yo las percibo como externas.

Porque mis deseos internos son: Keter, Jojma, Bina o la raíz, el alma, el cuerpo, por eso siento en ellos la Luz interna NaRaJ.

Pero en los deseos que me rodean (la vestidura y el palacio), hay un débil resplandor circundante y por eso no les presto demasiada importancia.

Dependo poco de ellos: las estrellas me dan un poco de luz, el sol también y el mundo que me rodea, pero lo más importante soy yo.

No me doy cuenta que todos mis deseos más importantes están justo fuera de mí y que en realidad todos ellos son míos, aunque tengamos la ilusión de que nos son ajenos.

Entonces, ¿dónde está el grupo, el maestro, el Creador, el libro del Zóhar, todo el mundo, mi mujer y los hijos? Todo está dentro de mis deseos.

¿Con quién me casé? Con mi deseo. ¿A quién grité? ¿De quién me reí? De mis deseos. Todo esto soy yo.

Puedes decir: ”Usted dice que estoy dentro de usted. Y yo digo que estás dentro de mí. ¿Quién tiene la razón?”. Ambos tenemos la razón.

Hasta que no nos elevemos por encima de este mundo al mundo espiritual, no podremos liberarnos de esta ilusión.

Pero si veo a todo el mundo como mi deseo, es más fácil para mí lograr la sensación de la realidad a partir de la percepción de la realidad.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 22 de marzo 2010).

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El mundo espiritual es real, no es una fantasía

Tzimtzum Alef y Tzimtzum Bet

fila_obyasnenie_100_wp[1]Pregunta: ¿Cómo el hombre siente la transición del estado de la segunda restricción (Tzimtzum Bet) a la primera restricción (Tzimtzum Alef)?

Respuesta: Pensamos que Tzimtzum Bet con su trabajo en las tres líneas es más difícil, pero en él es completamente claro en cuánto soy capaz de usar el deseo, en cuánto no soy capaz de hacerlo y en cuánto debo anularme.

Al parecer, Tzimtzum Alef es algo muy fácil a imaginar, ya que todo lo que existe allí es un deseo, la Luz y la pantalla. Es decir, existen yo y el Creador: soy el invitado y Él es el Anfitrion.

Pero esto ocurre sólo si llegas de arriba a abajo y tienes la fuerza. Es como si con muchísimo dinero llegas a un restaurante y pides la comida sin preguntar el precio. Esto se llama Tzimtzum Alef.

Pero no nos encontramos en tal estado corregido, con tales deseos corregidos, cuando todo está revelado ante mí.

Si me encuentro bajo la segunda restricción (Tzimtzum Bet), evalúo todo el tiempo: cuánto tomar, qué y por qué.

Es como si viniera a un supermercado con 50 shekels en el bolsillo, pero tengo que comprar productos para dar comida a toda la familia. Entonces, vas y compruebas los precios y qué requieres.

Así funcionamos mientras en nuestra corrección de abajo hacia arriba. No tenemos fuerzas y nos alegramos con cualquier posibilidad de avanzar hacia el otorgamiento. En tal camino, nosotros extendemos poco a poco las fuerzas del otorgamiento.

(Extracto de la lección sobre el libro Beit Shaar HaKavanot, correspondiente al 23 de marzo 2010).

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La incubadora para el desarrollo acelerado del alma

laitman_2008-11-14_6935[1]En el artículo La Nación, Baal HaSulam escribe que el ser humano se distingue del animal en que estos dependen completamente de la Naturaleza, ya que no pueden adaptarla a sus necesidades. Mientras que el ser humano —dotado por la fuerza del pensamiento— no espera hasta que la gallina empolle los huevos, sino que inventa la incubadora que produce los pollitos como una gallina real.

Asimismo, el ser humano aspira a mejorar su estado en todo, sin ponerse a merced de los golpes de las fuerzas de la Naturaleza.

En todo él aspira a encontrar el método conveniente para lograr la meta deseada, con menos tiempo y con menos sufrimientos.

La ciencia de la Cabalá sirve al ser humano esa “incubadora” que nos ayuda a acelerar el desarrollo espiritual y a no esperar hasta a que esto pase en forma natural: severa, larga y dolorosamente.

Toda la meta de nuestro desarrollo es el nacimiento en nosotros de una sensación de semejanza con el Creador, la semejanza independiente y libre.

La “incubadora” espiritual del ser humano debe ser polifacética, para que cada uno pueda encontrar allí su lugar y sentirse a sí mismo como en las manos cuidadosas de la madre.

Y entonces, recibirá una “alimentación” provechosa para él, que lo desarrollará y lo elevará poco a poco.

(Extracto de la lección sobre el periódico La Nación de Baal HaSulam, correspondiente al 23 de marzo 2010).

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