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Un tiempo para estudiar y otro tiempo para danzar

Una pregunta que recibí: Ud. dice que la Luz que Reforma sólo puede extraerse o recibirse de la lección. ¿Entonces cuál es el propósito de cantar, bailar y llevar a cabo la celebración de la asamblea de amigos en el Mega-Congreso entrante?

Mi Respuesta: Todos los sistemas de la naturaleza vienen de las cuatro fases de expansión de la Luz Directa. Y lo que sucede es la combinación de sólo dos fuerzas: la recepción y el otorgamiento, o la Luz de Jojmá y la Luz de Jasadim respectivamente.

Ellas trabajan como un pistón: una parte es llenada mientras la otra se vacía, y así continúa, una tras la otra. Este llenado y vaciado secuencial toman lugar en las fases Álef (1), Bet (2), Guimel (3), y Dalet (4). Todos los sistemas en nuestro mundo operan también conforme a este principio, similar al latido del corazón. No hay ningún movimiento sin la alternancia del llenado y vaciado.

Lo mismo sucede en nuestro progreso espiritual: en un período estudiamos; y en otro período nos unimos, danzamos y cantamos. Los dos periodos tienen que alternarse.

Nuestro mundo está construido de tal modo que una persona tiene que trabajar, comer y criar niños. ¿Básicamente, qué estamos haciendo con todas estas acciones? Nos comunicamos con nosotros mismos y con el Creador, y sin darnos cuenta estamos transfiriendo estas dos fuerzas, recepción y otorgamiento, de una cualidad a la otra. Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin, y Maljut, la Luz de Jojmá y la Luz de Jasadim, una se llena mientras la otra se vacía. (Ver Parte 5 del Talmud Eser Sefirot, Mati Ve lo Mati- La entrada y la salida de la luz en el alma.)

Por ello es que hay un tiempo para unificar y otro para estudiar. Esto es lo que los cabalistas han decretado. Es por eso que llevamos a cabo una asamblea de amigos una vez a la semana, eventos de unidad regional una vez al mes y un congreso mundial una vez cada varios meses.

(Extracto de la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 11 de julio 2010. El Zohar).

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Paso tras paso hacia la revelación del Creador

El Zohar, capítulo Vaitze, punto 381: Toda la amonestación que Jacob le dio a Laban hizo arrepentirse a Laban y dar gracias al Creador, tal como está escrito: “Ve, Dios es testigo entre tú y yo”, que él mencionó el nombre de “Dios”. Escrito está: “El Dios de Abraham y el dios de Najor… juzgue entre nosotros”, lo que significa que ese malvado volvió a su mal camino. Cuando dijo “El Dios de Abraham,” que es sagrado, volvió y mencionó el dios de Najor, que es idolatría.

Pensamos que aquí se habla sobre los acontecimientos del mundo material. Pero al final revelaremos que se trata sólo de la conexión y los tipos de estas conexiones entre las almas. La Torá habla sólo sobre cómo podemos fortalecer estas conexiones entre las almas. Aparte de esto no existe nada que se necesite revelar a un ser humano, no hay nada más que se necesite mostrarle y enseñarle.

Porque el rompimiento ocurrió entre las almas para apartarles una de otra. Al unirlos entre sí, ensamblándolos como los bloques del “Lego”, estamos aprendiendo qué significa todo este sistema de las almas; las acciones del Creador; revelamos el pensamiento y el propósito de la Creación.

Por eso en el Libro del Zohar se habla sólo sobre los tipos de la conexión entre las almas: cómo fortalecerles cada vez más. Es decir que todos los acontecimientos sobre los cuales habla la Torá nos muestran sólo cómo lograr una unión perfecta.

Y por eso nuestra intención es unirnos y lo que leemos acerca de una unión grande en el mundo espiritual se dirigen en la misma dirección. Nosotros intentamos lograr esta conexión entre nosotros aquí, en este mundo, en donde lo entendemos, pero el Zohar habla sobre los grados más elevados. Con estos grados deseamos unirnos, recibir su fuerza para que nos influyan y nos unan.

Una vez que logremos la primera y mínima unión entre nosotros, el primer grado espiritual, entonces empezamos sentir el mundo espiritual. La misma condición tenían todos los que estaban alrededor del monte Sinaí: “Uníos como un hombre con un corazón y recibirán la Torá, la Luz, revelarán la espiritualidad, el Creador”.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zohar, correspondiente al 09 de julio 2010).

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La Cabalá: Un sencillo sistema de las leyes básicas de la Naturaleza

La persona que no comprende aún el estilo de la escritura cabalística experimenta dificultades al intentar aprehenderlas. Al leer palabras tales como “Mitzva”, “el Creador”, “complacer al Creador”, “temor del pecado”, etc., una persona secular moderna no entiende cuál es su lugar en esto y de lo que trata el texto.

De hecho, todo el problema radica en que no sabemos leer los textos correctamente. Los cabalistas han estado empleando este estilo de expresión de generación en generación desde los tiempos de Abraham, que fue el primero en expandir la sabiduría de la Cabalá (aunque fue Adam ha Rishon que la descubrió).

Aquellos que perciben la espiritualidad comprenden el contenido de los libros; entienden que existe un deseo de recibir cuyo único propósito es conseguir una ganancia para sí mismo, y que ceder a este deseo se llama “pecado”, porque este comportamiento es opuesto al Creador. Por otro lado, recibir para otorgar lo vuelve a uno semejante al Creador, y a esto se le denomina una Mitzva

Sin embargo, nada tiene que ver con las acciones físicas en este mundo. Una Mitzvá (ley espiritual) no se relaciona con el cuerpo físico.

Se refiere a nuestros deseos interiores con respecto a la Luz Superior, el Creador, y para nada con el mundo corporal.

Todo esto le resultaba evidente a los sabios que escribieron la Torá y vivieron conforme a estas leyes hace 2000 años porque ellos alcanzaron, dominaron y percibieron la espiritualidad. Ellos aprehendieron lo que estaba escrito y no lo confundieron con actos corporales. Pero, después de la destrucción del Templo, hubo un descenso general; desapareció la sensación del Creador en el hombre.

A partir de esto, las personas comenzaron a interpretar los libros (de la Torá) desde su percepción la cual fue únicamente materialista y los atribuyeron a nuestro mundo. Ellos tradujeron las palabras y las sentencias, pensando que se referían a las acciones y a las relaciones en nuestro mundo.

Este fue el periodo de exilio espiritual, pero ya está por terminar. Debemos regresar a la revelación de la Fuerza Superior nuevamente, a nuestra conexión con ella y a nuestro otorgamiento mutuo. Por lo tanto, debemos comprender que no había otra forma de escribir estos libros.

Observar las leyes de la Torá significa usar a la Luz Superior para corregir mis 613 deseos, lo cual significa cumplir las 613 Mitzvot de la Torá. Si una persona recuerda traducir todo lo que lee (todos los términos que ha escuchado desde su infancia: la Torá, las Mitzvot, pecado, etc.), al lenguaje espiritual y a las definiciones espirituales no tendrá problema para entender el contenido de la Cabalá.

El lenguaje y sus definiciones comprenden un sistema sencillo de las leyes básicas de la Naturaleza; después de todo, la palabra “Creador” quiere decir “Naturaleza”. La Cabalá, por lo tanto, es una ciencia que abarca toda la realidad, incluyendo nuestro mundo.

(Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de julio 2010. Shamati 108.)

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Despertar a la verdadera realidad

Cuando leemos El Libro del Zohar, debemos imaginar que existimos en dos sistemas. Un sistema creado por el Creador, que es inalterable y que es el único que existe. Se llama “el Mundo del Infinito”.

Como dice Baal HaSulam en El Prefacio al Libro del Zohar, este estado es constante. Ya que el Creador creó y formó a toda la creación en un instante en su estado final con un solo pensamiento; existimos allí en Su plan de la creación que es “dar placer a las criaturas”. Baal HaSulam explica en El estudio de las Diez Sefirot, Parte 1, el capítulo, Reflejo Interior, el plan de la creación es suficiente para que el Creador la forme.

El Creador la realiza todo con una sola acción. Esta realidad es perfecta e invariable, y no hay pasos para lograr el estado que desea. Existimos en este estado perfecto con toda nuestra perfección, en la forma que el Creador inicialmente se lo propuso.

Sin embargo, además de este estado perfecto, nosotros, con respecto a nosotros mismos, también existimos en otra realidad. Pero, hemos perdido la consciencia, y no nos damos cuenta de la realidad perfecta con la que el Creador nos creó.

Estos dos estados existen en paralelo uno con el otro. A través de nuestros esfuerzos, necesitamos ingresar en la sensación de nuestra verdadera realidad. Lo hacemos utilizando el entorno: los libros, el maestro y el grupo.

Necesitamos despertar, volver a la consciencia, regresar al verdadero estado en el cual existimos, pero que no sentimos con nuestros sentidos dañados. Se nos entrega la ciencia de la Cabalá para que en tanto existamos en un estado de inconsciencia llamado “este mundo”, aprendamos acerca de la realidad perfecta. Al intentar volvernos similares a ésta, a través de nuestros esfuerzos mutuos, podemos despertar una fuerza que podrá regresarnos allí.

Esta fuerza es la Luz que Reforma. Esta fuerza sanará y corregirá nuestro egoísmo. Gradualmente como emergiendo de la inexistencia, empezaremos a sentir la verdadera vida. Descubriremos que estábamos “como en un sueño”.

(Extracto de la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de julio 2010. El Zohar).

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No pierdas la cabeza

La creación es un deseo vacío, en tanto que el Creador es la Luz. ¿Cómo pueden conectarse estos dos opuestos: el vacío y la Luz? Si no lo hacen, la criatura, cuya naturaleza es un deseo vacante, permanecerá vacía para siempre. ¿Cómo pueden conciliarse estos dos opuestos? Después de todo, conforme a la ley de equivalencia de forma que gobierna a la naturaleza, no se pueden aproximar y fusionarse, lo mismo que no pueden hacerlo los polos norte y sur.

Por lo tanto, es evidente que se debe mezclar el deseo de recibir y el deseo de otorgar. En la “cabeza” (Rosh), se despierta la intención de recibir para otorgar, en tanto que en el “cuerpo” (Guf), aparece una fuerza egoísta para recibir sin la intención de otorgar, sino recibir para sí mismo. Así es como sucede el rompimiento entre la “cabeza” y el “cuerpo”. Hay una pérdida de conexión entre ellos, junto con la habilidad de pensar y actuar al unísono. Hay un pensamiento en la “cabeza”, pero un deseo completamente diferente en el “cuerpo”. El corazón y la mente no son como uno solo.

(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de julio 2010, Introducción al Libro Panim Meirot uMasbirot.)

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Lección diaria de Cabalá del 11 de Julio 2010

Rabash, Shlavei HaSulam,  La agenda de la asamblea

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El Libro del Zohar, Capítulo Vaietze (Iaacov salió) Ítem 386

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The Book of Zohar – Capítulo Lej-Leja (Vete por ti) Ítem 1

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 2, Parte 7, Item 7, Lección 7

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al Libro Panim Meirot uMasbirot,  Ítem 14, Lección 12

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Captar la onda correcta

¿Qué artefacto me puede ayudar a conectar la onda portadora que viene del Creador? ¿Debo sensibilizar mi “antena” a Su transmisor?

Conectarse a la frecuencia del Creador se puede efectuar sólo a través del grupo. Sin el grupo no tendré ningún contacto con Su longitud de onda de otorgamiento. Tengo que colocarme dentro del alcance de frecuencias. Esto sólo se puede encontrar entre los amigos en el grupo en donde se transmite la onda portadora. Tan pronto como me salgo fuera del alcance del grupo dejo de recibir las ondas; lo mismo sucede en el mundo corporal cuando salgo de la zona de recepción de la señal de mi teléfono celular.

¿Qué es lo que el Creador me transmite en esta frecuencia? Me envía el llenado de mi alma. Hay una portadora de onda principal (la frecuencia del otorgamiento) que es necesaria únicamente para que yo alcance la semejanza con el Creador. Adjunta a la longitud de onda principal hay una onda menor que conduce el llenado de mi alma; es una señal que me trae la inteligencia y la percepción y la comprensión de Su plan, así como la habilidad y la fuerza para llevar a cabo Su intención.

Necesito dos frecuencias para alcanzar el otorgamiento, que es la consecuencia del llenado, un canal dentro de un canal, tanto la Luz de Jasadim así como la Luz de Jojmá. Si sólo una de las Luces ingresa anula mi deseo de recibir. Pero si únicamente ansío el otorgamiento, el Creador me puede llenar sin límites. Sólo bajo esta condición puede la vasija espiritual abrirse para recibir la Luz infinita.

La portadora de onda es la Luz de Jasadim; la onda que la acompaña (la “señal válida”) es la Luz de Jojmá. El alcance de transmisión la provee el grupo. Si me salgo del alcance, dejaré de recibir las frecuencias espirituales porque yo solo no puedo sintonizarme al otorgamiento por mucho que lo intente. Debo entrar al lugar en donde reside este otorgamiento.

(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de julio 2010, Introducción al Libro Panim Meirot uMasbirot.)

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El Libro del Zohar, porción semanal de la Torá, Matot-Masei, Extractos seleccionados

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La estación de radio del Creador

Para sintonizarme con la longitud de onda del Creador, necesito ajustar mi diapasón (el compás de mi instrumento), el grado de otorgamiento (pantalla). Yo sintonizo mi deseo de disfrutar el otorgamiento y dependiendo de este deseo, sintonizo diversas “estaciones de radio” del Creador.

Cambio la frecuencia de la longitud de onda y cambio de un nivel (Aviut) del deseo a otro, y basándome en esto percibo diferentes influencias del Creador. ¿Cómo puedo saber que me he sintonizado correctamente? Lo sé por la reacción. Si sintonizo una onda de Él y recibo algo, esto significa que me he sintonizado al otorgamiento.

Si tan sólo pudiera ver en qué dirección debo girar el botón del sintonizador del radio para acercarme con mayor precisión y recibir uno de Sus canales. Si tan sólo estuviera indicado como en un radio. Pero no hay tales etiquetas en el mundo espiritual. Aunque si logramos un estado en el que somos incapaces de ajustar la sintonía, entonces el alma comienzo a enseñarnos.

(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de julio 2010, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot)

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Cómo lograr lo que no existe en la naturaleza

Pregunta: ¿Por qué dice que al principio sólo nos fijamos en lo que es diferente a nuestras cualidades; esto es, no notaríamos a alguien que es igual a nosotros, sino sólo a alguien que está arriba o debajo de nosotros? Y luego dijo que la equivalencia de cualidades es una condición necesaria para sintonizar la onda espiritual con el “receptor”.

Respuesta: Nuestro egoísmo no nota a aquellos que son iguales a éste. Y si queremos percibir la igualdad, necesitamos elevarnos por encima de nuestro ego.

Necesito al grupo para lograr una equivalencia con el Creador en el atributo de otorgamiento. Al sintonizarme a la equivalencia con los amigos, con esto me alineo con el Creador. De otra forma, no podré ser semejante a Él. En vez de esto, me inclinaré delante de Él esperando una ganancia o deseando adherirme a Él como un niño para que Él se encargue de mí. En otras palabras, yo lo coloco a Él arriba o debajo de mí, pero no igual a mí.

Puedo volverme igual sólo a través del grupo. El grupo es ese transformador. Sólo con la ayuda del grupo puedo lograr la equivalencia y la similitud de cualidades con el Otorgante. El grupo en realidad existe sólo en mi imaginación para que yo logre la equivalencia con el Creador, la clase de equivalencia que no existe en la naturaleza.

(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá el 8 de julio 2010. Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot.)

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