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¿Por qué necesitamos El libro del Zóhar?

Pregunta: ¿Por qué fue necesario El libro del Zóhar? Pues, existe la Torá, la primera parte fue escrita por Moisés. Y se considera fundamental. 

Respuesta: ¿Qué hay en la Torá? No entendemos nada. Y si abres El Zóhar, dice que es un comentario cabalista de la Torá

¿Qué significa un comentario cabalista? Moisés escribió un libro realmente fundamental, pero está encriptado. Tiene un código único pero muy profundo. Está escrito en el así llamado, lenguaje de las ramas. 

Cabalá explica lo que es y nos ayuda a entender lo que está implícito en el libro de Moisés. La Torá es percibida como una creación puramente artística que nos habla de la historia de cierta tribu antigua. Está escrita en un lenguaje narrativo. 

Cabalá nos enseña a ver las raíces superiores en ella -las fuerzas que causan acciones correspondientes en nuestro mundo, a elevarnos al nivel de esas fuerzas, a entender el sistema que gobierna nuestro mundo y a ser incluido en ese sistema, para que podamos manejar activamente nuestro mundo y corregirnos a nosotros mismos y al mundo entero.
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De Kabtv “El poder de El libro del Zóhar” #3

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Torá: ¿original o traducción?

Pregunta: ¿Es necesario leer la Torá sólo en su idioma original? ¿tiene sentido tratar de entender el significado de la Torá y de El libro de el Zóhar como está traducido al ruso?

Respuesta: Es inútil leer la Torá, tanto en el original como en la traducción, porque el hombre no entenderá lo que realmente quiere decirle.

Para estudiar la Torá, en cualquier idioma, debes primero estudiar Cabalá. Luego entenderás el significado oculto en la Torá.
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De Kabtv “Pregunta al cabalista”, 20/mar/19

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Cada segundo salimos de Egipto 

La Torá habla sólo de cómo salir del deseo egoísta y entrar el deseo de otorgamiento, es decir salir de Egipto. Por eso, el método de la corrección espiritual está asociado con Egipto. Cada día, en cada acción, debemos recordar cómo salimos de Egipto. 

Con todas nuestras acciones, queremos elevarnos por encima de las cualidades egoístas que se revelan cada vez más en nosotros a cada segundo. Resulta que constantemente salimos de nuestro ego, fuera de Egipto, ya sea física o mentalmente. 

El éxodo físico de Egipto puede ser historia pasada hace mucho, pero no se trata de historia ni de geografía. Se trata de las cualidades humanas. Constantemente descubro un nuevo egoísmo en mí y debo elevarme por encima de él, se le llama salir de Egipto. Cada acción y esfuerzo que hacemos es para escapar de la esclavitud egipcia. 

Para este éxodo, todos deben unirse. Las plagas de Egipto llegan con este propósito, incluso el primer golpe ocurrió antes, entre los hijos de Jacob y los forzó a ir a Egipto. 

Los hermanos no querían unirse a José, cuyo nombre significa “recolector”, es decir, una cualidad especial que debe unirnos. Ellos no querían unirse y vendieron a José como esclavo a Egipto. Pero después, a causa del hambre y la adversidad, ellos mismos fueron forzados a descender a su ego, hacia Egipto y cuando estuvieron con José, se unieron. 

La Torá nos habla de todas las situaciones que pueden surgir en el proceso de nuestro trabajo de conexión en decenas y a apreciar la cualidad de José en la conexión correcta. 

Después de José llega Moisés (de la palabra “Moshej”, “jalar”). Moisés fue sacado de las aguas del Nilo cuando era bebé y él sacó al pueblo de Israel y a todos los que quieren salir de su ego, salir de Egipto, hacia el Creador. 

“Tierra (Eretz)” significa “deseo (Ratzon)” e “Israel (Yisrael)” significa directo al Creador (Yashar Kel). Desde la primera introducción a la ciencia de la Cabalá, hasta el final de la corrección, sólo nos preocupa salir de nuestro ego, es decir, fuera de Egipto.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 10/ene/21, “Capítulo Shemot

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Los Pozos de Isaac

Existe un fenómeno que tras muchos años de estudiar la sabiduría de la Cabalá, de pronto descubres que perdiste tu deseo por la espiritualidad, toda la motivación, todo el impulso que tenías y no sabes dónde obtener fortaleza. No tienes fuerza para pedir al Creador que le dé fortaleza para anhelar la espiritualidad. 

Y aparte, debes tratar de tener el poder de sobreponerte a tu deseo de recibir placer y usarlo en aras del otorgamiento. Por lo tanto, el trabajo procede en dos etapas que se alternan una con la otra. 

Algunas veces lucho con mi deseo de recibir placer, de sobreponerme y actuar en otorgamiento. Otras veces peleo por el deseo de espiritualidad, porque desaparece, es como si hubiera muerto en relación a lo espiritual y no quiero pedir ni recibir ayuda. 

Tenemos que trabajar en ambos estados, es llamado cavar los pozos de Isaac. Dentro del deseo de recibir placer, que se llama tierra, deben excavarse pozos, símbolos de la sensación de carencia, el deseo de lograr la espiritualidad después de lo que esos pozos serán llenados con agua, las aguas de la Torá, la luz de Jasadim

Cavo un pozo porque quiero espiritualidad, alcanzar al Creador y fusionarme con Él, sentir necesidad de otorgar. Ante mí, hay tierra simple y quiero convertirla en campo espiritual. Por eso, actúo dentro del deseo egoísta, quiero desenterrarlo y abrir vacíos para llegar al cielo, al mundo espiritual, iniciando en esta tierra. Ese es el trabajo de Isaac. 

Cavo mi deseo de recibir placer para entender cómo usarlo para acciones de otorgamiento, por amor a los amigos y de su amor al amor al Creador. Quiero extraer de este deseo el deseo de otorgar, amar y de unidad. No tenemos otro material y debo llevarlo a la corrección. 

Primero, cavo un hoyo en mi deseo de disfrutar, pues quiero trabajar con mi deseo en aras del otorgamiento. El hoyo se llena con agua y se vuelve un pozo y puedo trabajar apropiadamente con la tierra, con el deseo común. 

Si queremos construir una casa, primero necesitamos cavar un agujero para los cimientos. Lo mismo sucede en la espiritualidad; necesitas cavar en el suelo, es decir, en el corazón y quitar el polvo de ahí. Es decir, extraer la intención egoísta del deseo. Así puedes comenzar a construir en este lugar, es decir, añadir al deseo intención de otorgar y erigir una edificio. Cuando el corazón está vacío sin satisfacción, es tiempo de construir. 

El hombre debe extirpar de su deseo la intención de su beneficio. El Creador colocó deliberadamente intenciones egoístas en nuestro deseo, como si fueran pilotes de construcción. Necesitamos sacarlos y llenar los agujeros que quedan con agua para hacer un pozo. Obtendremos tierra fértil y podremos construir sobre ella. 

El deseo de recibir placer permanece, nuestro trabajo es reemplazar la intención egoísta con otorgamiento. Si hay intención de otorgar, ya se puede usar el deseo ni construir desde ahí, los escalones de otorgamiento, nuestra forma similar al Creador. 

Se puede separar la intención egoísta del deseo sólo en el grupo, uniéndonos con los amigos. Por mi cuenta, es imposible cambiar la intención ni siquiera un poco. 

Nos unimos y cavamos nuestro deseo común juntos, como construir una casa sobre pilares, los pozos son cavados, se llenan de concreto y la casa es erigida sobre esas columnas. 

Entendemos que nuestras intenciones son egoístas, son por nuestro propio bien. Queremos sacarlas del suelo, fuera de nuestros deseos y poner intenciones de otorgamiento en su lugar. 

Hay muchas historias en la Torá, relacionadas con pozos. Nos habla de cómo Abraham abrió pozos en el desierto cerca de Beer Sheva, después nos habla de los pozos de Isaac. La reunión con  la futura novia también tiene lugar en el pozo. El héroe aleja a los villanos del pozo, remueve una pesada piedra del pozo y le da agua a todos. 

Esto simboliza a una persona que, debido a intenciones adquiridas en aras del otorgamiento, puede mover la piedra (corazón de piedra) que obstruye el pozo y todos pueden disfrutar el agua en el pozo. 

La Torá habla de trabajar en una línea y en tres líneas, de diferentes niveles espirituales, pero esto siempre sucede en un pozo lleno de agua. 

Un pozo lleno de agua, es decir, con la luz de Jasadim, se convierte en un pozo de agua viviente. La luz de Jasadim puede dar fortaleza a la tierra y sostener cultivos. 

Cavar un pozo es recibir la intención de otorgar dentro de un deseo corrupto, el cual es llamado tierra. Necesitamos encontrar un lugar donde debe estar el pozo. Sentir la carencia y comenzar a cavar el suelo hasta que este surco en el suelo comienza a llenarse de agua. Las propiedades de Bina, es decir, con nuestras aspiraciones de trabajar no para nosotros mismos sino en aras del otorgamiento. 

Cuando la intención de dar llena todo este hueco dentro del deseo de disfrutar, podemos usar esta agua para regar la tierra y revivir los cultivos, para dar agua a los animales -burros, camellos, gente- y gradualmente llegar a las correcciones. Cavar pozos es el comienzo del trabajo espiritual.
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De la lección diaria de Cabalá 21/nov/20, capítulo semanal “Toldot

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Nueva Vida 500 – La Biblia como la base de la vida 

Nueva Vida  500 – La Biblia como la base de la vida 
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Tal Mandelbaum ben Moshe

Resumen

Podemos descubrir y en realidad sentir el latente secreto que está dentro de la Biblia al estudiar de la sabiduría de la Cabalá. La Biblia y todos los escritos sagrados fueron hechos en el “lenguaje de las ramas”. Con el fin de entender esos escritos, es necesario ascender a las “raíces”. Los cabalistas son personas para quienes el texto de la Biblia fluye en su interior, pues están unidos en un abrazo. El cabalista corrige su naturaleza; va del deseo de recibir al deseo de otorgar y de así descubre lo que realmente está escrito en la Biblia. En realidad, el libro es nuestro, pero estamos en exilio. Cuando el otorgamiento y el amor sean construidos entre nosotros, descubriremos su verdad.
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De Kabtv “Nueva Vida 500 – La Biblia como la base de la vida” 15/ene/15
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«De Sión saldrá la Torá»

La tierra de Israel se llama Sión, de la palabra Yetzia, que significa salir de las propiedades egoístas a las altruistas.

Además, está escrito: «De Sion saldrá la Torá». Significa que el hombre que empieza a sentir la salida de su ego tiene condiciones para recibir la luz superior, la revelación del Creador.

Esta luz superior se llama, luz de la Torá. Por lo tanto, se dice que con los intentos de salir de nuestro egoísmo, la luz de la Torá nos llegará.
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De Kabtv “Análisis del sistema del desarrollo del pueblo de Israel ”25/nov/19

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Simjat Torá (La Alegría de la Torá)

Mi nuevo articulo: «Simjat Torá (La Alegría de la Torá)«

“Sisu Ve Simju” (alégrense y regocíjense) es el himno informal de las fiestas de Simjat Torá (La Alegría de la Torá), una antigua costumbre que señala el día en el que se finaliza la lectura de las Parashot (porciones) de la Torá y se vuelve a comenzar del principio. Pero, ¿qué hay en el libro más popular de la historia humana, que nos hace estar alegres y en regocijo? ¿Riqueza? ¿Salud? ¿Familia? Y si no es eso, ¿con qué motivo nos da felicidad? Entonces ¿para qué sirve la Torá?

La Torá no es solo un elegante rollo de pergamino guardado en el Arón HaKodesh (armario sagrado), o un sinónimo del Pentateuco. Según la Sabiduría de la Cabalá, en la Torá se oculta una fuerza espiritual interior, una fuerza superior, o como lo llaman los cabalistas: “Luz”, que es la fuente de toda la abundancia del mundo.

El sagrado Ari abre su libro “Etz HaJaim” (Árbol de la vida) con las palabras: “Debes saber que antes de que hayan sido emanados los emanados y creados los creados, existía una Luz superior que llenaba toda la realidad”.

La “Luz” es la fuerza que precedió a la materia del universo en el Big Bang hace 14 billones de años, y se esparció en todas las direcciones.

Los cabalistas describen la Luz como una suerte de fuerza, una ley natural o cualidad que tiene la posibilidad de otorgar abundancia infinita. La Luz es una luz opuesta a nuestra naturaleza egoísta, que aspira solo a recibir más y más placer. Como resultado de la cualidad de la Luz de otorgar abundancia y generar vida, se crearon las galaxias, las estrellas y todo lo inerte a nuestro alrededor, las plantas y los animales; y finalmente también nosotros, los humanos, para otorgarnos todo el bien absoluto y eterno.

Aunque no somos conscientes de esto, nuestras vidas giran alrededor de la Luz. Nosotros la investigamos a través de los medios que tenemos al alcance, pero aun cuando hemos alcanzado la cima de la investigación científica mediante la Física moderna -y parecería que en cualquier momento lograremos revelar la esencia de la Luz-, descifrar el secreto de la vida y elevarnos a nuevas dimensiones, ocurre lo contrario: la luz tiene características que nuestra capacidad psicológica limitada no logra captar.

A comparación de los científicos, los cabalistas investigan las leyes de la creación y la realidad espiritual. Después de haber conseguido la abundancia absoluta y eterna, ellos nos describen la realidad que vivieron emotivamente: a cada momento, la Luz nos entrega la abundancia infinita; pero debido a que nuestras cualidades son opuestas a la cualidad de la Luz, no tenemos la capacidad de recibir ese placer de su parte.

Ellos nos explican que el hombre, por su naturaleza, actúa únicamente para disfrutar y complacerse, aun cuando lograr ese placer implica dañar a los demás, explotándolos o causándoles daño. “Todos los daños percibidos por el hombre provienen únicamente del recibimiento para sí mismo que está impreso en él” (Escritos de Baal HaSulam). Así fuimos creados, esa es nuestra naturaleza, y no tiene nada de malo. El problema comienza cuando la fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción chocan entre sí, y entonces comenzamos a sentir el mal…

Los cabalistas nos explican que hoy nos encontramos en un punto de transición a una nueva era de evolución humana.

Precisamente, ya estamos viviendo una realidad que conecta a toda la humanidad en un sistema único mundial. Un sistema cerrado en el que nos influimos unos a otros y estamos interconectados no solo a través de infinitas estaciones de transmisión y cables de comunicación, sino también a través de los corazones. Las leyes de otorgamiento activan este sistema de acuerdo a la misma cualidad de entrega de la Luz superior.

Vivimos en un mundo que se maneja según ciertas leyes que no comprendemos. Para conocer esas leyes, actuar de acuerdo a ellas y ser capaces de disfrutar de una mejor vida, debemos revelar nuevos sentidos en nosotros y desarrollar las mismas cualidades semejantes a la Luz. Mientras sigamos aferrándonos a nuestras cualidades egoístas, existe una colisión frontal incesante entre las fuerzas opuestas, o dicho de otro modo, nos hallamos en una crisis.

El camino a la solución de la crisis fue trazado para nosotros por los grandes cabalistas a lo largo de las generaciones, mediante un método serio y factible, el método de la conexión de la Sabiduría de la Cabalá.

En todos sus escritos ellos manifiestan, ya sea explícita u ocultamente, que la condición esencial para el avance es reforzar la unión entre nosotros. Si solo cambiamos nuestra naturaleza egoísta de amor propio a amor al prójimo, y en vez de odiar, amamos, en vez de alejarnos, nos acercamos y nos conectamos, podremos experimentar un placer infinito, tal como es la Luz. La fuerza para cambiar los fundamentos de nuestra naturaleza se forma únicamente mediante la Luz que está encubierta en los escritos de los cabalistas.

Mediante intentos por sentirnos uno, como una sola fuerza, se despierta un punto de contacto mínimo con la Luz superior, con la fuerza de la “Torá”. Así comenzamos a llenarnos de sensación de vida. Como una fogata que da calor a los que están sentados a su alrededor, así ilumina y da calor a los corazones la conexión entre nosotros. Pero a fin de continuar avivando las llamas, debemos renunciar a otras partes egoístas y echarlas al fuego. Solo cuando eliminemos gradualmente esas partes ocultas que hay en nosotros, que nos exigen el beneficio propio, llegaremos a la totalidad del amor entre nosotros, a la Luz de la Torá, como está escrito: “Ama a tu prójimo como a ti mismo, es la ley general que hay en la Torá”.

A esta altura basta con que nos esforcemos por unir nuestros pequeños deseos en un solo deseo común.

De acuerdo a la potencia de la conexión entre nosotros, aumentará la influencia de la Luz sobre nosotros, y en vez de obligarnos a conectarnos mediante problemas y crisis, la Luz simplemente iluminará por delante y nos atraerá hacia ella como hacia algo brillante. El cambio está en nuestras manos. En la medida que nuestras relaciones sean mejores y más consideradas, la Luz superior influirá sobre nosotros y nos convertiremos en “Adán” (hombre), relativo a “Adamé La´Eliyon” (semejante al Superior, Isaías 14:14). Entonces comenzaremos a vivir una vida eterna, y a sentir dimensiones que están por encima del límite del tiempo, espacio y movimiento, como las propias cualidades de la Luz. La conexión entre nosotros nos da vida, y toda actitud mutua positiva de nuestra parte engendra la alegría de la Torá.

Precisamente hoy en día, a diferencia de los años en los que vivimos en la diáspora, somos capaces de alcanzar una alegría inmensa. No solo como resultado de las Akafot (rondas) alrededor de la tarima del libro de la Torá, sino una alegría genuina que proviene de la conexión con la fuente de la Luz superior: la “Torá”.

“La Torá es Luz y quien se dedica a la Torá consigue la Luz superior”.

El Libro del Zóhar

La Luz de la Torá es la fuerza que nos reforma, que nos devuelve de la separación a la conexión. Es la fuerza que nos forma como pueblo, nos llena de calidez y amor, nos eleva a una vida eterna y plena y nos promete alegría. “La parte que tiene cada uno de Israel dentro de la Torá es ‘su propio libro de la Torá´, y cada uno con su parte y su libro se incluyen juntos y así la Torá consigue la plenitud, y se mitigan todos los juicios del mundo. Y cuando se incluyen todos juntos, se forma la alegría, la alegría de la Torá: Simjat Torá” (Likutey Halajot).

Shavuot – festividad del encuentro de la conexión con el Creador

Una festividad especial está llegando- Shavuot, la festividad de la entrega de la Torá. Simboliza la revelación de la Torá para nosotros en el mundo, es decir, la conexión entre el Creador y el hombre. 

Esto sucedió hace alrededor de tres mil quinientos años, en el desierto del Sinaí, cerca del Monte Sinaí. Esos símbolos existen en nuestro mundo porque cada raíz espiritual está obligada a tocar su rama material. 

Esta festividad es importante porque el hombre recibe la conexión con la fuerza superior. De otra manera, permaneceríamos como animales que existen sin ningún objetivo en el planeta Tierra, que es lo mismo que correr hacia ningún lado en un espacio sin vida. 

Y ahora podemos conectarnos con la misma fuerza que creó el universo, el globo y la gente dentro de él y que lanzó todo un proceso de evolución. Podemos averiguar lo que está detrás de este proceso, cuál es la forma de la relación entre nosotros y la fuerza superior. 

Shavuot es una gran festividad porque celebramos que logramos conexión con el Creador, eso nos permite elevarnos de esta vida, de su falta de objetivo y significado, por encima de esta existencia animal. No hay festividad más grande que la entrega de la Torá; ¡todo comienza ahí!  Si no fuera por eso, nuestra vida sería en vano. 

Permaneceríamos como animales ordinarios que nacen sólo para vivir y morir. La Torá nos da oportunidad de elevarnos por encima de nuestra vida, comprender el poder superior y entrar en eternidad y perfección, en otra dimensión basada en otorgamiento, no en recepción. 

Nuestro mundo existe sólo dentro del egoísmo  recepción, el mundo espiritual existe en aras del otorgamiento; por eso, es eterno y perfecto. Gracias a este medio, llamado la Torá, tenemos oportunidad de elevarnos del mundo más bajo hasta el más elevado. 

Por eso, celebramos Shavuot, no tiene muchos símbolos: ropa blanca y lácteos son símbolos de otorgamiento. Esas son todas las características de esta festividad. 

De acuerdo a la historia, la entrega de la Torá ocurrió después que el pueblo de Israel abandonó Egipto, es decir, después de huir de la intención egoísta y cruzar el Mar Rojo (Yam Suf), es decir se liberó del egoísmo y entró al desierto del Sinaí, el lugar donde el odio (Sinaá) entre los deseos, altruista y egoísta, son revelados. 

Y después el hombre enfrenta una montaña de dudas. Har (montaña) viene Hirjurim (dudas). Nos es revelado que tenemos muchas objeciones en contra del deseo de otorgar y necesitamos trabajar en ellas. Por lo tanto, gritamos: “¿Dónde está la herramienta que nos permitirá lograr el otorgamiento? ¡No Tenemos esa fortaleza!” 

Obtenemos un poder de arriba llamada “Luz superior”, “Torá”, es decir, “Luz” (Ohr), “programa”, “técnica” (Ora’a). Y, comenzamos a desarrollarnos con un propósito. 

Hasta ahora hacemos corrección tras corrección en nuestro ego, generación tras generación, hasta llegar al fin de la corrección. Esto es posible gracias a el poder oculto de la Torá, llamado “Luz que regresa a la fuente”, la luz de corrección más elevada. 

En los días de esta festividad existe un poder especial en el mundo. Si estudiamos juntos, nos hará avanzar.
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De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 27/may/20, Escritos de Baal HaSulam,Matán Torá [La entrega de la Torá]”

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“¿Dios le entregó la Torá a Moisés en público?, si fue así, ¿hay pruebas sólidas?” (Quora)

Michael Laitman, sobre Quora:“¿Dios le entregó la Torá a Moisés en público?, si fue así, ¿hay pruebas sólidas?

Es sólo una frase alegórica ¿de verdad piensas que Dios o el Creador descendió del cielo sosteniendo la Torá en Sus manos? 

El Creador es la fuerza de la naturaleza que conecta armoniosamente a todos los elementos de la realidad. 

Algunos tienen más la inclinación de revelar esta fuerza, sienten las preguntas acerca del significado y propósito de la vida de forma más precisa que otros y además se sienten atraídos hacia una conexión más profunda con la realidad. 

Aquellos que sienten esa atracción y que encuentran un método para desarrollarla en una nueva revelación de la realidad, se convierten en cabalistas. Se involucran en su alcance y revelación y gradualmente, su alcance se convierte en la ciencia de cómo descubrir al Creador. 

El Creador es inmaterial, por lo tanto, es inalcanzable usando dispositivos físicos y corporales. 

Sin embargo, si desarrollamos una fuerza opuesta a nuestra naturaleza egoísta, una fuerza altruista, comenzaremos a sentir al Creador rodeandonos completamente.

Cabalá y Torá

Nota: Se dice que la Cabalá es acrobacia aérea, que uno requiere estudiarla sólo después de que ha estudiado la Torá, el Talmud y otras fuentes primarias. 

Mi Comentario: Los cabalistas escriben que depende sólo de la persona. Si no tiene el anhelo por la espiritualidad, entonces déjenlo estudiar en orden, de la Torá al Talmud y así sucesivamente, es decir, hasta el momento en que es atraído y ve que no necesita más. Si una persona inicialmente tiene un deseo muy fuerte de conocimiento del Creador, entonces llega inmediatamente a la Cabalá. 

Pregunta: ¿No hay prohibición en ésto? 

Respuesta: No.

Pregunta: ¿Es ésta la opinión de los cabalistas? Hay quienes dicen que hay una prohibición. 

Respuesta: Los demás pueden hablar. ¿Qué saben de esto? La Torá se nos ha dado para comprender al Creador. Esta es su propiedad, su fuerza, su meta. Necesitamos volver al Creador — a esta fase. Si alguien cree que no tiene la fuerza o el deseo para esto, entonces déjenlo que simplemente estudie lo que todos los demás estudian, nada más. En algún momento, yo llevé más de 40 estudiantes a mi maestro y todos aprendimos sólo material cabalístico. 

Pregunta: ¿Y no les exigía el conocimiento de la Torá? 

Respuesta: Ninguno.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 29/ene/19

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