“El semblante mejora el corazón»

El buen nombre es mejor que un ungüento precioso; y el día de la muerte que el día del nacimiento.

Es mejor ir a la casa del duelo, que a la casa del banquete: porque ese es el fin del hombre; y el que vive lo pondrá en su corazón.

Es mejor la tristeza que la risa: porque con la tristeza del rostro se alegra el corazón (Eclesiastés 7:1-3).

En general, Cabalá enseña que el hombre debe pensar en lo que representa su vida. El rey Salomón llegó a la respuesta. Estaba en un nivel cabalista muy alto.

Eclesiastés (Kohelet) es un gran libro que escribió, desde el llamado lado izquierdo de la creación (kav, pequeña, línea izquierda). El rey Salomón revela las preguntas que debemos hacer y la necesaria búsqueda de respuestas, de lo contrario la vida no tendría sentido.

Cuando el rey Salomón dice: El buen nombre es mejor que un ungüento precioso; y el día de la muerte que el día del nacimiento, quiere decir el día de la muerte del ego y su ascenso al siguiente grado. El rey Salomón lo logró, por eso se le considera el más sabio. Es decir, absorbió toda la luz de la sabiduría, precisamente porque se preparó para el ascenso espiritual.

El libro del Zóhar tiene un capítulo completo dedicado a Eclesiastés. Revela lo que está escrito a la luz de Cabalá, la luz de toda la estructura del universo y explica cómo se debe entrar en Eclesiastés para ver este mundo, este ascenso y esta perspectiva en los ojos del rey Salomón.

Las verdaderas perspectivas se están revelando ante nosotros. Resulta que Salomón tenía razón al decir que el dolor es mejor que la risa, porque el hombre se despoja de su anterior superficialidad, orgullo y satisfacción vacía y llega a la devastación total. Antes, nunca cuestionó el verdadero significado de la vida. Simplemente vivía como un pequeño animal. Pero una vez que llega a esta pregunta, debe encontrar una respuesta.

 

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