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Una nota de la mayor importancia

Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, pág. 137: De lo anterior, aprenderás que la Torá Santa, cuya Altura es infinita, no emanó o emergió de delante de Él, como nos parece aquí en este mundo, dado que es sabido que “La Torá y el Creador son uno”, y esto no es en absoluto evidente en la Torá de nuestro mundo.

Pregunta: Si el Creador está completamente oculto, ¿cómo podemos hablar de la verdadera Torá? Después de todo, la “Torá” es la corrección.

Respuesta: Es por eso que estamos hablando de la Torá de nuestro mundo. La “Torá” es la esencia, la conexión con el Creador. El “Creador” es la Luz general, pero la “Torá” son las Luces parciales que revelan el deseo, lo corrigen y lo llenan.

En nuestro mundo, hay un medio que nos permite alcanzar la Luz, el Creador. Nosotros no estamos encerrados en los deseos, somos activados por una iluminación ligera. Supongamos, yo estoy bebiendo té y disfrutando de este, en otras palabras, hay una luz, que corresponde a mi deseo, y yo trabajo con él: yo quiero o no quiero, acepto o rechazo. Estamos hablando de micro-partes de la Luz que pueden ser obtenidas en los deseos egoístas de nuestro mundo.

Además de eso, existe un grado que precede al mundo espiritual. Esto es algo completamente diferente, el estado de Lo Lishmá, en el que en la desesperación, yo empiezo a usar mis deseos materiales, egoístas para lograr el otorgamiento. Y aunque mis motivos sean cuestionables, esto ya es conexión, una posibilidad de aplicar esfuerzos en el camino.

Por lo tanto, se me dio el extremo de la cuerda. Como si los cabalistas me hubieran dejado una “nota”, y si yo la uso como se pretende y sigo sus consejos, entonces establezco una conexión con ellos, y ellos me ayudan de la misma manera en la que los adultos ayudan a un niño.

Se me dio un deseo inicial, el punto en el corazón o problemas, de los cuales tengo que escapar. Fui despertado, y no soy solo un “animal”; la mente y el deseo, las Reshimot, los estados internos y la situación externa, el miedo al futuro del mundo, y mi propio futuro se despiertan en mí. La base ha sido establecida.

Y después, sin importar qué sea, en algún momento necesitaré lo que conocemos como la ayuda desde Arriba. Y la búsqueda me ayudará a encontrar la verdad, la Luz que Reforma.

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De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/17/12, El Estudio de las Diez Sefirot

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La Torá habla de mi camino

Necesitamos tratar de imaginar que toda la realidad está dentro de una persona y que la Torá nos habla de él. Así, mientras el avance tiene lugar dentro de un deseo, un hombre, comenzando desde el preciso momento en que comienza a conocerse hasta que se anexa al Creador, al camino que lleva a la revelación de la fuerza superior. En el camino, pasa por todo tipo de estados. Él necesita tratar de categorizar esos estados, definirlos como “Babilonia”, Canaan”, los niveles de “Abraham”, “Isaac”, y “Jacob”, la entrada a Egipto, y la esclavitud en Egipto.

Todo esto sucede dentro del deseo de uno, dentro de un hombre, y sólo cambia la actitud de los estados en los cuales él se encuentra. Él comienza en el nivel de Jacob en el cual comienza a descubrir la inclinación al mal, el trabajo de la “línea izquierda”. En contra de esta, él comienza a trabajar con la “línea derecha”.

Esto significa que la preparación hecha desde Arriba que es llamada “padres” ha terminado, y el periodo de los “hijos” comienza cuando la persona comienza a desarrollarse. Él se familiariza con su ego cada vez más hasta que llega a la sensación y el reconocimiento de que está esclavizado al ego.

Entonces, él comienza a trabajar en contra de este, y pide la Luz de corrección. Una persona pasa por esas dos formas de desarrollo, el trabajo de las dos líneas y la etapa que precede eso incluso antes de entrar al mundo espiritual, antes de comenzar a trabajar en aras del otorgamiento (Lishmá).

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De la primera parte de la Lección Diaria de Cabalá, Abril 23, 2012, Escritos de Rabash

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Pregunta: Si la Torá es el libro de instrucciones que nos habla sobre el camino espiritual, ¿cómo podemos seguir si nosotros nos sentimos nada excepto este mundo?

Respuesta: En primer lugar tenemos que elevarnos. La Torá no fue escrita para las personas que están por debajo del Majsom (la barrera que nos separa de la espiritualidad). Incluso cuando nos habla de diferentes eventos tales como el exilio de Egipto, los patriarcas, o Babel, el verdadero significado de lo que nos está diciendo, sólo puede ser revelado por aquellos que ya están participando en el trabajo espiritual, más allá del Majsom.

Todo depende del nivel de revelación de los conceptos espirituales. El Libro del Zóhar, por ejemplo, explica la palabra Bereshit (Génesis) de una manera que incluye el camino completo, desde el principio hasta el final.

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De la 1º parte de la Lección diaria de Cabalá del 4/15/2012, Escritos de Rabash

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Un salto hacia la libertad

El atributo de otorgamiento se alcanza en el grupo, en la sociedad, bajo condiciones especiales que son descritas por los cabalistas desde el estado que fue preparado para nosotros mediante la fragmentación del Primer Hombre (Adam HaRishón), el alma general. Si usamos correctamente el pequeño entorno que nos fue dado, y en este, tratamos de llegar al otorgamiento mutuo, descubriremos que estamos en el exilio en Egipto.

Descubrimos que no hay forma de que podamos alcanzar la espiritualidad, al Creador, el atributo de otorgamiento, si no alcanzamos primero el amor de amigos. Pero todos nuestros intentos de llegar a la conexión y amor de amigos terminan en un fracaso total, como está escrito, “Los hijos de Israel lloraron por el trabajo”, porque descubrimos que construimos ciudades pobres, Pitón y Ramses para el Faraón, lo que significa que sólo incrementamos nuestro deseo de recibir.

Aun cuando llegamos a la desesperanza por este trabajo, no lo dejamos y gritamos: “¡sálvanos!” Después de todo, nuestro ego, el Faraón, no nos deja conectarnos, y si esto sigue así nunca nos dejará salir del exilio y alcanzar la conexión con la fuerza superior.

Este es realmente un llanto de desesperanza desde el fondo del corazón. Entonces una fuerza especial, general, llamada “Moisés” se revela. Esta es revelada en el grupo y pasa por muchos cambios. A veces se revela y a veces está oculta, hasta que estabilizamos esta fuerza colectiva y la colocamos contra nuestro ego.

Cuando estamos listos para pelear con nuestro ego colectivo que nos estorba para conectarnos, al colocar la fuerza colectiva de conexión llamada “Moisés” en su contra, comienza la lucha de vida o muerte ¡Sostenemos esta fuerza tanto como podemos e incluso por encima de nuestro poder! Aquí descubrimos en nuestro punto general la ayuda de Arriba ¡En este punto, el Creador dice: “Ven al Faraón, vamos a luchar juntos contra él”! Esto significa que Él está de acuerdo en conectarse con nuestro punto colectivo, y entonces nos saca de Egipto.

En el camino ocurren diferentes fenómenos, de los cuales nos habla la Hagadá, y tenemos que pasar por todo esto. Esto se refiere sólo a nuestros intentos por alcanzar la conexión y de alguna manera cumplir con esta. Eventualmente salimos de este estado, de nuestra incapacidad de conectarnos, y alcanzamos lo que queríamos. El método de conexión llamado la Torá se revela en nosotros en contra de nuestro ego y de nuestro odio.

Ahora aparece el sistema que podemos usar. Este es llamado la Torá, la Luz que Reforma, la cual comienza a influir en nosotros gradualmente con el fin de corregirnos. Existe el monte Sinaí que nos separa, el ego colectivo que obstruye el camino de la conexión entre nosotros. Cuando la Luz corrige el odio y lo vuelve conexión, esta montaña se convierte en la “montaña de Santidad”.

De esto se trata la festividad de Pesaj (de la palabra en hebreo que significa “dar un salto”), la cual simboliza las transiciones del exilio a la libertad. El exilio es mi incapacidad de conectarme. No sé cómo hacerlo, pero lo anhelo y lo exijo.

La redención simboliza el hecho de que se me dio una oportunidad, un sistema, un método que me permite corregir el mal en mí y convertirlo en bien. El bien significa la garantía mutua, el amor de amigos, en el cual descubro la fuerza que me permite cumplir con esta actitud y adherirme al Creador. Después de todo, Él es la meta que yo anhelaba desde el principio.

(74151 - De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de Abril del 2012, Shamati # 41)

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Toda la creación es un deseo de recibir que parece estar dividido en cuatro niveles: inanimado, vegetativo, animado y hablante. Nosotros tenemos que conectar todos ellos y traerlos a la adhesión con la fuerza superior que creó estos deseos. La adhesión se logra mediante la equivalencia de forma, mediante cambiar la manera en cómo nosotros usamos nuestro deseo. No podemos cambiar la intención del deseo en los niveles inanimado, vegetativo o animado porque ellos no están suficientemente desarrollados. Esto solamente puede ser hecho en el nivel hablante.

Cuando una persona desarrolla, alcanza un estado en el cual siente que debe corregir su materia, sus deseos. Simplemente no ve otra salida para la crisis en la que está: la crisis personal, la crisis general, o ambas juntas, las cuales son un resultado del desarrollo del deseo. Llega al pleno reconocimiento del mal y luego entiende que no está bajo su poder el cambiar su propia naturaleza y que necesita la ayuda externa, el “tratamiento”.

Entre las personas está el grupo que lo logra desde el estudio, y que debe explicar esto al mundo entero. Sin el grupo, la humanidad avanzaría hacia el reconocimiento de la maldad de su ego sin poder corregirlo, a través de un terrible sufrimiento.

La parte difícil está en revelar la fuerza superior y en entender que solamente Él puede ayudarnos. Nosotros vemos cuan duro es reconocer en situaciones difíciles que toda la maldad viene del Creador y que la corrección puede sólo venir de Él y que “No hay nadie más que Él”, que solamente Él nos trae el sufrimiento y que solamente Él puede traernos el bien. Nosotros podremos alcanzar el bien solamente si nosotros lo conocemos a Él y le pedimos Su ayuda sólo para un propósito en particular.

Esto es un proceso largo de aprendizaje de cómo avanzar, es muy difícil llegar a Él y pagar por esto con sufrimiento. Por lo tanto, un grupo de personas fue elegido de entre toda la humanidad para que pueda despertar y avanzar hacia este conocimiento de su propia voluntad y para buscar la respuesta a la pregunta “¿Cuál es el significado de mi vida?” en el que ellos no son golpeados por el sufrimiento en el nivel bestial sino en el nivel “humano”. Desde Adam HaRishon (el primer hombre) tales personas aparecieron en el mundo. Ellos necesitan pasar la Torá, la “instrucción”, el método para corregir el ego, a toda la humanidad de acuerdo a la necesidad que cada uno de ellos sienta.

Esto es lo que ha sucedido a lo largo de la historia con todos los que han pensado acerca del significado de la vida, hoy en día esta epidemia se está extendiendo a toda la humanidad, y todo el mundo comenzará a preguntarse: “¿Cuál es el significado de nuestras vidas?”. Aunque esta pregunta tiene dos caras, la pregunta especial, “¿Cuál es el significado de mi vida si yo no conozco el propósito de la creación y su fuente? Si yo no lo logro, entonces mi vida será peor que la muerte”. El resto de la humanidad se pregunta acerca del sentido de la vida ya que ve que sufre y que nosotros estamos cayendo más y más bajo. Una persona siempre se revisa a sí mismo en relación a los demás, en relación al día anterior y a lo que se espera en el día siguiente.

Entonces con el tiempo todo el mundo llegará a la necesidad de corregir su naturaleza. Pero esto sólo es posible con la ayuda de la fuerza superior, con la ayuda de la Luz que Reforma llamada la “Torá”.

(73176 De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 20 de marzo del 2012, Shamati #6)

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El libro para el que está perdido en el desierto

Las personas que no están comprometidas en el trabajo espiritual tomaron una Torá diferente, que uno puede entender,  llevar a cabo, de la cual puede exigir recompensas, incluso arreglar exámenes y contar las hojas memorizadas. Y la  persona que aspira al desarrollo espiritual está siempre encarando lo desconocido, lo imposible, en contra de su voluntad y de la razón y por lo tanto ella necesita fe, es decir la fuerza del otorgamiento, la cual es más elevada que la fuerza de la recepción.

Esto se llama fe por encima de la razón. Por lo tanto, sucede el avance espiritual y se nos dice: “La opinión de la Torá es opuesta a la opinión de los dueños de casa”.

 Este es el camino para todos los que han encontrado el “Libro”. Pero hay muchos amigos que deambulan en el desierto, sufriendo por sus infelices existencias y a los que les gustaría mejorar sus condiciones. Ellos no buscan el alcance espiritual y el ascenso al próximo grado más elevado, sino que simplemente quieren mejorar sus vidas en el grado donde ellos se encuentran ahora. Y ellos deberían ser tratados como el Rambam escribe: “A las mujeres, a los esclavos, a los niños y a los ancianos se les enseña poco a poco hasta que ellos adquieran la sabiduría”.

Ellos también avanzarán y algún día una chispa, que ahora está profundamente escondida, irrumpirá. Y mientras tanto a ellos se les debería enseñar de acuerdo a la medida de su deseo, por el bien de las metas que ellos entienden antes de acercase.

Ellos pensarán que actúan para satisfacer su egoísmo. Pero dado que les enseñamos y que la oculta  Luz que Reforma pasa a través de nosotros hacia ellos, poco a poco la sabiduría les llegará y lentamente los secretos  les serán revelados. De esto modo, la humanidad entera avanzará hacia la meta.

(73085 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Marzo del 2012, “La última generación”)

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