La Torá: una necesidad apremiante

A lo largo de la historia, las correcciones espirituales se sucedieron en orden. El primero en hacerlo fue un hombre llamado Abraham y un pequeño grupo de sus discípulos. En aquel entonces, no necesitaban una garantía mutua, pues tenían un pequeño Aviut (grosor), eran muy cercanos entre sí, pues el deseo de recibir aún no se les había revelado.

 

Cada uno de ellos sintió la fuerza superior y el consejo transmitido por Abraham fue suficiente para ser uno con el Creador, pues cumplieron con toda la Torá gracias a su pureza. Otras naciones del mundo no necesitaban religiones. En sus culturas de aquella época aún existía cierta actitud personal hacia la naturaleza.

 

Cualidad de Abraham      Invitado de honor- Abraham

 

Luego el pueblo de Israel descendió a Egipto donde absorbieron un deseo adicional de recibir de los egipcios.

 

El aumento del Aviut (grosor) en el pueblo de Israel tras el éxodo de Egipto y durante el período del primer y segundo Templos coincidió con procesos paralelos en otras naciones. Roma sustituyó a Grecia, la mitología griega se derrumbó junto con el nivel previo de Aviut. En Roma comenzó un proceso de formación religiosa; en la India, Buda; en China, Confucio y así sucesivamente.

 

En otras palabras, es precisamente el creciente Aviut en toda la humanidad lo que provoca la reacción humana correspondiente: una persona comienza a buscar.

 

Por lo tanto, a medida que su deseo de recibir aumentaba, el grupo que había estado en Dvekut (adhesión) con el Creador desde el tiempo de Abraham necesitaba un nuevo método para permanecer en esa adhesión e incluso fortalecerla. Es decir, necesitaban un nuevo método para poder dar un paso más hacia el retorno al estado de Adam HaRishon.

 

Así fue cómo se les hizo necesario recibir la Torá y alcanzar un nuevo nivel de conexión entre ellos, diferente al anterior. Ahora necesitaban un método para preservar la misma idea de adhesión con el Creador en un nuevo nivel de Aviut. Este método se llama Torá.

 

Aquienes realmente lo quieran, se les revelará

Solo hay un consejo: aferrarse a su maestro y a los libros… así solo podrá cambiar de opinión y el deseo es lo mejor. Sin embargo, los argumentos ingeniosos no le ayudarán a cambiar de opinión, sólo el remedio de la Dvekut (adhesión), pues esta es una cura maravillosa, ya que el yo lo reforma (Baal HaSulam, Shamati 25, «Cosas que surgen del corazón»).

Si un estudiante desea adherirse al pensamiento o deseo del maestro, se une a ellos, los cuales se vuelven cercanos y queridos para él. Como resultado, todos sus pensamientos y deseos se corrigen, se inclinan ante el nuevo deseo y pensamiento.Todo depende de cuánto uno pueda percibir la actitud y la intención interna del maestro, aferrarse a ellos y separarse de cualquier otra forma de conexión, ya sea con amigos o con el mundo exterior

Entonces uno empieza a sentir cuán firmemente ha logrado aferrarse al maestro, de esto surgirán la fuerza y ​​el deseo de aferrarse al Creador. Cualquier estudiante, en cualquier condición, tiene la oportunidad de alcanzar esta aspiración. Y a quien realmente la desee, como se dice: «Le será revelado».

Si anhelas adhesión, ese mismo anhelo empieza a influirte y a acercarte más.Todo depende del deseo de la persona, de su disposición a desprenderse del núcleo egocéntrico y aferrarse al nuevo centro de adhesión, uno que está internamente más cerca de los amigos. El consejo “Hazte un Rav (maestro)” significa que el deseo interior de una persona es acercarse al centro de la creación.

Ayudarnos unos a otros      Adhiérete al maestro

 

La corrección espiritual del mundo


Pregunta:

¿Hasta qué punto puede una explicación racional tocar el nivel de deseo en las masas?

 Respuesta:

Al llevar a cabo un trabajo explicativo alrededor de todo el mundo a través de libros y medios de comunicación, no solo estamos tratando con factores externos y realizando una tarea informativa. También estamos iniciando una corrección espiritual del mundo mediante la cual cada parte del mundo recibe conocimiento desde arriba sobre el propósito de la creación a través de nosotros. Esto ya es un acto espiritual.

 

No debemos pensar que nos limitamos a realizar una acción corpórea. Es como si estuviéramos fijando tuberías a través de las cuales llega a todos un cierto conocimiento sobre el propósito del mundo y el propósito de una persona que se derivan del plan de la creación. De este modo, conectamos a cada individuo con el Creador.

 

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