Pregunta:
A menudo dice que una conversación puede tener lugar en silencio, de corazón a corazón. ¿Puede explicar qué significa «hablar con el corazón»?
Respuesta:
A través de los sentimientos. Cuándo quieres transmitir tus sentimientos a alguien, pero te resulta muy difícil encontrar las palabras adecuadas, lo mejor es permanecer en silencio.
Y ninguna de las dos personas se siente incómoda. Simplemente permaneces en silencio. Y de esta manera, poco a poco, comienzas a comprenderte sin palabras. Esto es lo que se llama «una conversación entre corazones».
Muy interesante Hablando en silencio desde el corazón
Pregunta:
Dijo que a menudo se sentaba en silencio con su maestro. ¿Alguna vez sintió la necesidad de decir algo?
Respuesta:
No, en absoluto. Solo te sientas y piensas a su lado, y él hace lo mismo.
Pregunta:
¿Y él no le incitó a decir algo? ¿Nada de eso?
Respuesta:
No, no era necesario. No se necesitaba nada. Son esos sentimientos, esos momentos en los que todo se entiende. Y se produce una conexión interior, un flujo de sentimientos de uno a otro y viceversa, sin palabras.
Aceptar la opinión del grupo
Pregunta:
¿Qué es lo que provoca el fracaso cuando intentamos despertar una idea espiritual?
Respuesta:
Los fracasos se producen porque no podemos despertar al grupo simplemente gritando, ya que nuestro grito se disipa al instante. En cambio, se requiere el esfuerzo de cada individuo para exigir algo a todos los demás. Cada persona debería reflexionar: si no está de acuerdo con que la grandeza del Creador deba ser lo principal en el grupo, debería dejar de lado este punto de desacuerdo y adherirse a la opinión del grupo sin vacilar.
A esto se le llama actuar por fe por encima de la razón. Esto no se considerará fanatismo, porque con cada paso la persona revela un mayor grado de razón. Y cada vez, uno se ve obligado a someter el asunto a un análisis racional. No hay nada que se pueda hacer.
La opinión del grupo es que el objetivo de la unión con el Creador es lo único que tenemos, y que no hay nada más en nuestras vidas aparte de eso.
Esta debería ser la actitud general. Por ejemplo, tal y como ocurre durante la Pascua judía, se respira un ambiente de entusiasmo generalizado. Quizá no tengamos muy claro que se deba a la grandeza del Creador; el objetivo no está del todo claro, pero se percibe una sensación de superación. Todo el mundo parece flotar ligeramente por encima del suelo.
En el grupo debe reinar el mismo ambiente, y no deben bajar los brazos. Esto debe determinar cómo y qué hago en mi vida.
Para compartir El poder para oponernos a la opinión del mundo entero
Comparte la alegría con tus amigos
Pregunta:
¿Cómo se puede convencer a los amigos para que sigan adelante?
Respuesta:
Simplemente les transmito mi alegría y energía de manera artificial. Y cuando llego veo que todos están sentados allí desanimados, yo incluido, enciendo la radio y empieza a sonar; al fin y al cabo, a ella no le importa, está en el nivel inanimado. Aunque los amigos estén en el nivel animado, este nivel inanimado puede ponerlos en movimiento. Vemos que así es como funciona realmente.
El pensamiento es superior al deseo
Se nos ha concedido el camino de la fe, que está por encima de la razón (Rabash, «El significado de la verdad y la fe»).
La razón es lo que sentimos y comprendemos, mientras que la fe es aquello a lo que debemos elevarnos y aceptar por encima de la razón. Es decir, no tener en cuenta nuestras sensaciones y nuestra razón cuando percibimos si algo es bueno o malo para nosotros, sino aceptar que el Creador sabe mejor qué es bueno para nosotros y qué no lo es.
Por ejemplo, en nuestro mundo acudimos al médico. Personalmente, le tengo mucho miedo a las inyecciones. Me han operado muchas veces y me han hecho muchos cortes, pero sigo teniendo miedo. Cualquier forma de corrección o curación se realiza sobre la carne viva. Debemos esforzarnos por alcanzar un estado en el que podamos soportar cualquier cambio, cualquier corrección, con alegría y sin dolor.
Cuando el Creador comience a sanarnos, nos resultará agradable, alegre y dulce que esto nos esté sucediendo, siempre que percibamos la importancia de la meta como mayor que la importancia de nuestro cuerpo animal.
Esto ha sido absolutamente verificado; ¡es completamente cierto!
Si una persona se conecta con la meta, entonces no importa qué sufrimientos atraviesen el cuerpo, porque no los sentirá en absoluto como sufrimiento, sino solo como alegría. Esto no es masoquismo; es simplemente una ley de la naturaleza, porque el pensamiento es superior al deseo, superior a la carne.
¿Quieres avanzar? Revela los pensamientos y las acciones del Creador

