¿Cómo se llama este estado Moisés? — una chispa remanente de la pantalla

Pregunta:

¿Cómo se llama este estado Moisés? Parece estar presente en este mundo y, al mismo tiempo, conectado con el mundo Superior.

Respuesta:

De hecho, Moisés está presente en este mundo y, al mismo tiempo, conectado con el Creador, como si existiera en el mundo Superior. Aprendemos que, como consecuencia del rompimiento de las vasijas, todas nuestras almas cayeron al nivel material, a este mundo.

 

Pero, ¿cómo extraemos el Kli de este estado? Si todo aquí procediera únicamente del deseo de recibir, no sentiríamos la Luz circundante dentro de nuestro Kli, que es un deseo de recibir para uno mismo. Sin embargo, dentro del Kli hay un punto en el corazón. Es este punto el que percibe la Luz porque no pertenece al deseo de recibir, a la vasija.

El punto en el corazón es una parte de la pantalla que existía antes del rompimiento de las vasijas, antes del pecado del Árbol del conocimiento. En otro tiempo, la vasija  tenía una pantalla. Tras el pecado del Árbol del conocimiento, la pantalla se rompió. Una parte de esta pantalla permaneció dentro de nuestro deseo de recibir, y es precisamente esta parte la que percibe la Luz circundante, ya que en otro tiempo existía una conexión entre la pantalla y la Luz.

 

Ahora la Luz se ha convertido en una Luz circundante, que proviene de lejos, y de la pantalla solo queda una chispa dentro del Kli. Sin embargo, se mantiene una conexión lejana entre ambos a través del Majsom, y este punto, esta chispa que quedó de la pantalla, se llama Moisés, de la palabra «Limshoj», que significa «tirar».

 

Al utilizarlo correctamente, hago aflorar todas mis demás cualidades, mi propio ser, todo mi interior a través del Majsom hacia arriba, sacándolas de Egipto. Así, Moisés, el punto del corazón, cobra fuerza y saca todo el Kli de la oscuridad.

¿Por qué hay que masticar el maror (hierbas amargas)?

En Shaar Hakavanot (La Puerta de las Intenciones), está escrito: «Este es el significado del Maror (hierba amarga), que es “muerte” en Guematría. Por eso también debe probar la amargura, y si se la traga, no cumple con su deber…» (Rabash, «¿Qué pasa si se traga la hierba amarga, no saldrá?, en el trabajo»)

 

Hay tres estados en el universo. El primer estado es la etapa del infinito (Ein Sof), que incluye a las almas antes de que salgan del control directo del Creador. Esta etapa es tal y como Él la creó; Él otorga a todo las cualidades de la perfección y la eternidad. Tal como Él es, así son ellas.

 

Sin embargo, esto lo hace Él. Por lo tanto, las almas que perciben al Creador experimentan lo que se denomina «vergüenza».

 

Deben liberarse de la vergüenza y, de ese modo, alcanzar un estado en el que ya no se limiten a recibir de Él, como un feto en el útero, en una perfección debida a Sus esfuerzos, sino que adquieran su propio nivel, su propio sentimiento, su propia conciencia, de modo que realmente alcancen el nivel del Creador, se asemejen a Él en sus propiedades y no se vean obligados por Él.

 

Entonces surge el segundo estado, el estado del trabajo y el esfuerzo, durante el cual pasamos por el proceso de corregir e instalar los Kelim para poder experimentar el primer estado en su totalidad. Nosotros mismos lo deseamos y lo adquirimos; es nuestro. Cuando esto ocurre, el segundo estado se convierte en el tercero.

 

Por lo tanto, el maror (hierbas amargas) no debe tragarse, sino masticarse. Según nuestras leyes de pascua, se reserva un tiempo determinado, una medida concreta, para ello.

Y entonces, sí lo hemos «masticado» bien, si hemos analizado todos los atributos de las propiedades en el deseo de recibir en relación con el deseo de otorgar del Creador, hemos comprendido cuál es nuestra naturaleza y, a continuación, hemos logrado utilizar la intención con el fin de otorgar, es decir, como se suele decir, «tragado» Maror, entonces realmente salimos a través del trabajo de adquirir nuevas vasijas, y merecemos «salir de Egipto».

 

En el trabajo propiamente dicho, hay tres etapas especiales: fe, plegaria, esfuerzos (en hebreo: «Emuná», «Tefilá», «Iguiyá», cuyo acrónimo formado por las primeras letras es «Iti», que significa «conmigo»).

 

El «lugar», el estado al que debemos llegar, se denomina «conmigo» («Iti»): «Este es el lugar (junto a) mí». Este es el lugar del Creador, y puedes alcanzar este estado «conmigo» a través de la fe, la plegaria y el esfuerzo.

 

Estas etapas están presentes en cada fase de nuestro trabajo, en cada situación. Por consiguiente, el proceso general de nuestro progreso se divide principalmente en estas tres partes: la fe, la plegaria y el esfuerzo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *