Hay una historia de que Darwin, estuvo explicando su teoría de la evolución a un noble durante mucho tiempo. El hombre escuchaba, coincidiendo con la lógica impecable del científico. Al final, Darwin concluyó: «¿Ahora estás de acuerdo en que el hombre descendió de un mono?» El noble respondió: «Tal vez tú sí, pero yo no».