En uno de mis libros, describí la historia de David Lakes sobre la confianza inquebrantable en su maestro de Cabalá. Una noche, estaban sentados en una comida y nadie tenía un centavo en el bolsillo, todos eran muy pobres. De repente, el maestro le dijo: “David, dame dinero para comprar hidromiel”. El estudiante metió la mano en el bolsillo y sacó una moneda de oro.