Amor al prójimo, ¿Puede convertirse en un hábito?

Pregunta:

Si uno practica constantemente el amor al prójimo, ¿Puede convertirse en un hábito?

Respuesta:

Todo depende de la definición de lo que se considera cuidar del prójimo. Si está bien pagado, ¿por qué no? Estoy dispuesto a trabajar a cambio de una recompensa; incluso, puedo preocuparme por los demás por mi voluntad si recibo algún beneficio de ello, no necesariamente monetario, sino de alguna otra forma como el respeto. El respeto por uno mismo también funciona, aunque nadie sepa de mi «bondad», esa modestia puede dar lugar a un orgullo aún mayor.

 

Hay que recordar: El verdadero análisis lo realiza la Luz que vuelve a la fuente. Si empiezo a actuar según mi propio criterio, se abrirán ante mí mil oportunidades para desviarme del camino.

 

En cierta ocasión, Abraham hizo tales regalos a algunos de sus alumnos: «Si lo desean, por favor, siembren el amor sin la Luz que reforma. Sean niños dulces, tratense bien y adiós». Sin embargo, la verdadera propiedad de la misericordia (Jésed) de las Sefirot espirituales solo puede ser soportada por un pequeño grupo, que Abraham llevó consigo.

 

Debemos comprender que si queremos avanzar, no debe ser por nosotros mismos, ni según nuestro propio razonamiento. Es la Luz que vuelve a la fuente (Luz que reforma) la que debe revelarnos cada vez nuestro camino.

 

Solo doy un paso adelante después de que me haya mostrado el camino, ya sea iluminándolo o, por el contrario, oscureciéndolo. Eso ya no importa, lo principal es no actuar solo siguiendo mi propia lógica.

La definición de lo que se considera cuidar del prójimo  El amor al prójimo – Una diferencia increíble

Pregunta:

Tal vez no solos, pero juntos, en grupo, ¿podemos «volvernos adictos» a cuidar de nuestros amigos?

Respuesta:

En un grupo adecuado esto nunca puede ocurrir. Al contrario, verás que después de cada ascenso viene un descenso aún mayor. ¿Qué clase de hábito puede haber? Las «turbulencias» que te esperan en el camino te harán olvidar por completo el ayer a causa de los problemas actuales.

Una pareja enamorada: un hombre y el Creador

 

Pregunta:

¿Cómo puede la revelación del mal el 9 de Av corregirse el 15 de Av, en la festividad del amor? Si la festividad del amor se refiere a una pareja enamorada, mientras que el 9 de Av es el día de la destrucción de los Templos, lo que significa que se relaciona con todo el pueblo de Israel.

Respuesta:

Ambos días se relacionan con una pareja enamorada, que no la vemos. La pareja enamorada es el pueblo de Israel y el Creador. Toda la creación, todo el deseo de disfrutar creado por el Creador, es como una mujer, Maljut, Shejiná, en relación con la cual el Creador actúa como un hombre, un otorgante.

 

Si no hay unificación entre nosotros, no podemos ser un vehículo, un lugar, para la revelación del Creador, para que Él reine en nosotros y podamos fundirnos en un abrazo, un beso, en unidad espiritual. Hay tres niveles de fusión espiritual con el Creador: «abrazo», como se dice: «Su mano izquierda está bajo mi cabeza, y su mano derecha me abraza», luego «beso» y finalmente «unión».

 

Las acciones del hombre en el mundo material también simbolizan la conexión entre quienes se aman. Y en el mundo espiritual, estos conceptos significan una conexión muy sublime entre el hombre y el Creador.

 

Por eso el 9 de Av simboliza  la terrible ruptura, causa de todos los problemas y desgracias. El bien y el mal se determinan únicamente por nuestro acercamiento o distanciamiento de la luz Superior, de la fuerza Superior, el Creador.

 

El 9 de Av  es la fuente de toda destrucción, y el 15 de Av es la fuente de toda bondad. Pero como aún no hemos alcanzado esta bondad, no percibimos el verdadero poder de este día, lo percibimos como una festividad de amantes comunes.

 

De la misma manera, subestimamos Purim y lo percibimos como una fiesta infantil. Lamentablemente, aún estamos en el exilio y no vemos señales evidentes de redención. La redención ya está cerca, pero aún no la hemos alcanzado, desconocemos qué son el abrazo, el beso y la unión espiritual.

 

Toda la Torá habla de la relación de esta pareja: la humanidad y el Creador, no de jóvenes terrenales vestidas de blanco y bailando en los viñedos el día del amor, el 15 de Av.

 

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