No se corregiría el mundo por no tener quejas. Si nadie las tuviera, todos serían simplemente animales. En el nivel animal, uno devora a otro, pero sin quejas. Las personas deben tener quejas unos contra otros, y al mismo tiempo entender que su raíz es el Creador. Él rompió deliberadamente nuestras almas para que tratáramos de unirlas y fracasar, no tener éxito, y entonces le pidiéramos que las corrigiera y nos convirtiéramos en Sus socios en la corrección del alma.
Entonces entenderíamos claramente lo que Él quiso desde el principio, por qué creó un alma, la dividió en partes y, después de eso, se dirige a nosotros para que asumamos su corrección y le pidamos que nos ayude.
Y con cada pequeño movimiento hacia la corrección del alma única común Le pedimos ayuda, nos convertimos en Sus socios, y así alcanzamos Su nivel. El estado final de la humanidad es llegar a ser igual al Creador.