El verdadero autosacrificio es cuando deseamos exprimir todo egoísmo de nosotros mismos, las intenciones de beneficio propio, incluso las más pequeñas, cualesquiera que sean, y permanecer únicamente dirigidos hacia nuestros amigos y a través de ellos hacia el Creador. Cuando lleguemos a este punto, veremos efectivamente que las puertas espirituales se abren ante nosotros.