Un día, una mujer tuvo un sueño en el que estaba el Creador detrás del mostrador de una tienda. “¿Qué puedo comprarle?”, preguntó la mujer. “Puedes comprarme todo», respondió el Creador. «Entonces deme salud, felicidad, amor, éxito y mucho dinero».
Dios fue a la trastienda y volvió con una cajita de papel. “¿Eso es todo?”, exclamó la mujer. “Sí”, respondió Dios, “¿no sabías que en mi tienda solo se venden semillas?”
Entonces, ¿tenemos todo lo que necesitamos para cultivar? Las semillas nos son dadas. La cuestión principal es: ¿cómo podemos entender esto y cómo podemos cultivarlas, regarlas, cuidarlas, etc.?