Si uno calumnia, todo el sistema sufre

“No dejes que tu boca haga pecar tu carne.” No se debe permitir que la boca provoque la llegada de un mal pensamiento y haga pecar la carne santa, en la que está impreso el santo pacto.
(Introducción al Libro del Zóhar “Laila de Kalah [La Noche de la Novia]”, Ítem 131)

 

Una persona debe cuidar su discurso. Necesita comprender que de su boca solo puede salir lo bueno, lo real y la verdad. En este caso, se acerca al Creador.

La calumnia causa malos pensamientos que pueden hacer que la carne santa se vea envuelta en pecado.

 

La carne santa no son solo nuestros pensamientos, son nuestros deseos cuando comenzamos a luchar por todo tipo de satisfacción en este mundo. Por tanto, hay que tener cuidado de no sumergirse en tales deseos y placeres, de no permitirse elevarlos al grado de santidad.

 

Si una persona tiene quejas internas sobre otras personas o sobre el Creador, entonces, en principio, ésto es normal. Pero si las derrama con la boca, entonces tanto él como aquel a quien se dirigen sus palabras sufren porque todos estamos interconectados.

 

En nuestro mundo físico estamos separados por las distancias y la incapacidad de escucharnos y sentirnos unos a otros, pero en realidad no hay obstáculos para ésto. Por lo tanto, si una persona calumnia, todo el sistema sufre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *