Primero, Baal HaSulam también tuvo sus propios discípulos.
Segundo, cuando una persona ingresa al mundo espiritual, ya tuvo otros estudiantes y otra compañía: esas cualidades, esos deseos, esos elementos corregidos y los no corregidos del sistema general, que nosotros sencillamente no detectamos con nuestros cinco sentidos.
Ahí, el contacto tiene lugar al nivel de los deseos y los pensamientos; no al nivel de la materia corporal que imaginamos.