Pregunta:
Usted siempre estuvo buscando el sentido de la vida. No estaba satisfecho con este mundo, cuando llegó a Israel, encontró a Rabash, ¿Qué vió?
Respuesta:
Me llevó un tiempo llegar a Rabash. Al principio, me presentaron a personas que, según me dijeron, podrían dar respuesta a mis preguntas. Yo preguntaba sobre el sentido de la vida y lo buscaba.
Me enviaron a todo tipo de figuras religiosas que solo me decían que hiciera esto o aquello, que rezara, y que todo iría bien. ¡Pero eso no me convenía en absoluto! Tenía estudios universitarios y, en general, nada de eso era para mí.
Llegué a Rabash por casualidad cuando, simplemente por desesperación, decidí ir con mi amigo a buscar un maestro. Habíamos estado buscando en diferentes lugares antes. Pero aquí me llamó la atención el hecho de que él comenzara a explicar lo que me interesaba, con palabras sencillas, sin basarse en dogmas ni nada por el estilo.
Puedes ser hombre o mujer, religioso o no; puedes ser de cualquier planeta, sin importar cuál. Él lo explicaría de la misma manera para todos, porque la verdad es simple y la misma para todos. Me convenció al instante.
Se dieron respuestas muy claras y sencillas a todas las preguntas, lo que suscitó nuevas preguntas y nuevas respuestas. Pero todo estaba construido, por así decirlo, de forma científica, aunque delante de mí se sentaba un hombre que ni siquiera tenía el título de secundaria. Pero como había estudiado la Cabalá, estaba muy versado en todas mis preguntas y siempre tenía las respuestas preparadas.
Llegué Junto a Rabash
Pregunta:
¿Qué estaba pasando en este pequeño grupo de seis personas? ¿Cómo se formó?
Respuesta:
En ese momento, Rabash tenía en realidad seis alumnos que habían estudiado con Baal HaSulam.
Tuvieron una conversación muy breve: “Sentémonos y estudiemos. No hay respuestas a tus preguntas. No habrá fin para ellas. Tienes que aprender para poder responder a tus propias preguntas más adelante”. No hay otra manera. Al igual que ahora con las personas que acuden a nosotros, podemos explicarles cualquier cosa, responderles como queramos, pero hasta que no aprendan a responder por sí mismos, no pasará nada.
Las seis personas mayores tenían una actitud muy interesante ante la vida, no les interesaba nada más que la Cabalá. Por lo demás, todo era muy sencillo: comida sencilla, canciones comunes, etc. Pero lo más importante era que tenían respuestas a preguntas que yo, con toda mi educación, no había podido encontrar ni en mí mismo ni en los demás.
Pregunta:
Estudiaron juntos, organizaron comidas y reuniones de amigos, ¿Cómo fue?
Respuesta:
Las clases se impartían todos los días de tres a seis de la mañana. Por las tardes, había clases de una hora y media destinadas a todos. A ellas asistían diferentes personas, no solo las que estudiaban por la mañana.
Comimos para celebrar la luna nueva. La luna nueva es una festividad especial para los cabalistas.
Pregunta:
¿Había personas responsables de las comidas?
Respuesta:
Sí, hubo quienes fueron responsables de todo.
Cada mes se designaba a una persona diferente para encargarse de las comidas. Tras dos meses de estudio, dije que estaba listo para organizar una comida, es decir, encargarla, pagarla y prepararla. No eran seis, sino hasta 60 personas las que se reunían para estas comidas.
Pregunta:
¿En qué momento sintió que quería dedicarse a enseñar?
Respuesta:
De hecho, ya había enseñado antes, porque a veces me invitaban a dar charlas en la Agencia Judía Sokhnut. No puedo decir que me atrajera especialmente, pero no me importaba, me inspiraba. Al fin y al cabo, si enseño, significa que tengo que prepararme, estudiar y desarrollarme. Me ayudó a estudiar aspectos de la Cabalá que no habría abordado por mí mismo, ya que no me interesaban personalmente.
Pregunta:
¿Entendió, de manera puramente egoísta, que tenía que tomar todo de Rabash para poder transmitirlo? ¿Tuvó ese sentimiento?
Respuesta:
Sí, por supuesto. Si estás sentado entre seis ancianos de 70 años que dicen que esta ciencia trata de corregir el mundo y que el mundo no puede existir sin ella, surge la pregunta: ¿Quién seguirá liderando esta ciencia? Resultó que, en ese momento, no había nadie.
Por lo tanto, inmediatamente comencé a registrar todo lo que escuchaba en un cuaderno y en una grabadora. No podía dejar de pensar que tenía que guardar todo esto y transmitirlo.
Antes de eso, nunca había oído hablar de la sabiduría que aprendí de ellos: los fundamentos del mundo, los fundamentos de la naturaleza y la interacción de sus partes. No se encuentra en ninguna parte, por eso empecé inmediatamente a escribirlo todo y a organizarlo.
Pregunta:
¿Cómo trataba Rabash a sus alumnos y a los forasteros?
Respuesta:
A Rabash le gustaba sentirse libre, sin revelar a nadie que era un gran cabalista, un experto en la naturaleza y en el gobierno del mundo entero. No había ningún indicio de ello. Exteriormente, no quería mostrar nada.
Estaba rodeado de personas que habían trabajado toda su vida en empleos muy sencillos. El propio Rabash trabajó en la construcción de carreteras, el refuerzo de cemento y en obras de construcción; transportaba piedras, ladrillos y levantaba muros. Sus alumnos también trabajaban duro, pero en su vejez pasaron a realizar trabajos más fáciles. En general, no querían destacar en el mundo; no lo necesitaban.
Pregunta:
¿Cómo se preparaba físicamente Rabash para las clases?
Respuesta:
Vi cómo, en su tiempo libre, repasaba el mismo material que estudiábamos en clase. Las clases terminaban a las seis de la mañana y ni siquiera se iba a la cama.
Cuando iba a verlo a las nueve de la mañana para llevarlo al parque o a algún otro lugar, a menudo lo encontraba dormitando sobre un atril, con el Talmud Eser Sefirot abierto en el lugar que habíamos estudiado. Es decir, él seguía estudiando por su cuenta.
Comentario:
El grupo de Rabash comenzó prácticamente con ese movimiento revolucionario cuando llevaban 40 estudiantes. A pesar de la resistencia de la ciudad religiosa y de sus familiares religiosos, él llevó a cabo esta revolución; los aceptó.
Y entonces hizo algo que no esperaba de él. Empezó a escribir artículos sobre el grupo.
Mi Respuesta:
El hecho es que él empezó a hacerlo a petición mía. Cuando traje a los alumnos, me pidió que hablara con ellos. No sabía de qué hablarles, ¿Qué podía decirles? Entonces él empezó a escribir, literalmente fragmentos, media página, una página, etc.
Pregunta:
Escribió 20 artículos que estamos estudiando y que siempre estudiaremos, ya que cada vez encontramos más profundidad en ellos, ¿Tenía alguna esperanza de que los hombres que trajo formaran un grupo?
Respuesta:
Sí.
Pregunta:
¿Pero esta esperanza no se materializó realmente?
Respuesta:
No tuvo mucho tiempo. Le llevé gente en 1983 y murió en 1991. Seis años es muy poco tiempo para que las personas empiecen a interactuar adecuadamente entre sí. Por supuesto, comenzó a formarse un grupo cabalístico vivo y verdadero, pero no tuvo tiempo de consolidarse por completo. Se necesitan años.
Pregunta:
¿Qué pasó después de que Rabash se fuera?
Respuesta:
Como siempre estuve unido a él, y no al grupo, su muerte fue un duro golpe para mí. La fuente de la que crecí y bebí como de un manantial fue como si me la hubieran quitado.
Las personas que le presenté estaban más o menos conectadas entre sí en diferentes subgrupos, como suele ocurrir en grupos de personas unidas por circunstancias o similitudes internas.
Pero yo prácticamente no tenía nada que ver con ellos.
Pregunta:
Así que su grupo era Rabash. ¿De dónde sacó, siendo prácticamente un individualista, ese poderoso deseo de crear un grupo? ¿De dónde sacó la sensación de que ese era el único avance posible?
Respuesta:
Porque así es como es. Rabash escribe sobre ello en todas partes, Él y yo también formábamos un grupo, dos amigos que se ayudaban constantemente el uno al otro. Eso era un grupo, no puedo expresarlo de otra manera. Al menos, así es como él lo veía.
En cuanto a los demás estudiantes, creo que Rabash no me dejaba acercarme a ellos. Probablemente le bastaba con que yo estuviera unido a él.

