¿Cómo puedes llenar el Jisarón de tus amigos?

Pregunta:

¿Cómo puedo llenar el Jisarón (carencia) de mis amigos?

Respuesta:

Ayudándoles, con tus acciones. Averigua qué es lo que quieren y trata de acompañarlos en ello.

 

Eres otorgante porque ves lo que tu amigo necesita y le ayudas a conseguirlo. Así es como funciona.

Más información    ¿Cómo adquirir Jisaron (deseo)

 
Quítate el burro de los hombros

Nuestro camino está ligado al desarrollo del deseo de placer. En conjunto existimos dentro de este deseo único y unificado. Las cuatro fases de la expansión de la Luz, los mundos, los Partzufim, y los grados espirituales están incrustados dentro de él. Todo está dentro de él.

 

En otras palabras, este deseo es un compuesto. Al igual que el cuerpo humano está formado por varios órganos y partes, también este deseo está formado por muchos componentes.

 

​​Entre las partes del deseo, unas están más desarrolladas y otras menos. También difieren en su grosor, que llamamos Aviut. Además, algunas partes están más cerca de la recepción por su naturaleza y otras están más cerca del otorgamiento. Hay muchas graduaciones de este tipo. Así, si dividimos este gran deseo en sus partes constituyentes, cada una se revelará como única en sus detalles e ingredientes.

 

Entre estas partes, las hay más puras, menos egoístas, y despiertan primero hacia la luz porque están más cerca de ella. Estos son nuestros amigos de todo el mundo. Poseen un anhelo de otorgamiento, de luz, de descubrir la razón de su existencia.

 

Buscan la libertad. Y la libertad de la vida en este mundo se revela primero en la pregunta: «¿Para qué vivo? ¿Qué me aporta esta vida? ¿Cuál es su beneficio?»

 

Esta pregunta surge de los problemas y el sufrimiento. Pero después, al intentar comprender su causa, uno empieza a buscar la esencia de la vida misma. El sufrimiento pasa a ser secundario; después de todo, ¿qué se puede hacer al respecto? Lo principal ahora es descubrir el secreto de la existencia.

 

Esto significa que he despertado y quiero liberarme de la rutina diaria y de la vana búsqueda de la realización egoísta. Ya no puedo seguir sirviendo a mi deseo de disfrutar como un esclavo. Para mí, esto es la muerte. Día tras día, tengo que arrastrar a mi «burro», alimentarlo y darle de beber hasta que muere. Cuando muera, yo, su fiel sirviente, moriré con él.

 

Pero aquellos que comienzan a comprender que esto no es vida, sino muerte, son los que avanzan. Si el burro quiere comer, aliméntalo. Pero deja que te lleve a ti, y no al revés. Durante esta vida, mientras alimentes a tu burro, tendrás la oportunidad de montarlo para alcanzar un propósito más elevado. Si no lo arrastras sobre tus hombros, sino que lo montas, entonces eres un ser humano.

 

Esta es la primera etapa de la liberación del ángel de la muerte, de la preocupación infinita por la mera existencia corporal. Si te preocupas por ello con el fin de encontrar una solución, eso es otra cosa; eso ya es vida. Porque, en esencia, estás trazando un camino hacia la fuente de la vida.

 
Deja que el burro mire solo el camino

Pregunta:

¿Por qué la autoridad del Creador se experimenta como una carga pesada que debe aceptarse con esfuerzo, como un yugo?

Respuesta:

Porque la autoridad de otorgamiento se dirige contra nuestra voluntad, contra nuestro ego. Por eso la percibimos como una carga pesada.

 

Ante todo, necesito organizarme una rutina, una que se convierta en un marco, una carga, para trabajar como un buey al yugo y como un asno a la carga. Debo comprender que este trabajo es desagradable para mi «asno» (deseo—Homer—, asno—Jamor—). Trato mi naturaleza como un asno, sobre el cual yo, como amo, quiero imponer una carga, un yugo que la frene y obligue a esta fuerza —el «buey» o el «asno»—a trabajar.

No enseñar nada más    Maneja tu “burro”

Le cubro los ojos, le doy alimento, le creo restricciones y satisfacciones para obligarlo a realizar las acciones que necesito. De esta manera, no lo mato ni lo castigo, sino que trabajo con mi inclinación natural de forma deliberada y orientada a un objetivo.

 

No soy yo quien corrige, sino la Luz. Hago todos los preparativos para que mi burro haga su trabajo como debe, para que la Luz pueda influir en él. Por eso le pongo control: riendas, yugo, bridas. Y lo más importante, le cego los ojos para que no se distraiga con nada ajeno al camino recto, y así solo vea el camino que tiene por delante.

 

Esto es lo que significa cargar al burro. ¡Pero hago todo esto por su propio bien! Porque después, como está dicho: «El buey conoce a su dueño, y el burro el comedero de su amo». Es en estos deseos corregidos con la intención correcta, que finalmente encontramos la satisfacción.

 
¿Puede el Creador revelarse en el deseo de querer otorgar?

Pregunta:

¿El deseo de querer otorgar y el deseo de recibir son dos Kelim diferentes, o es el mismo Kli? ¿Puede el Creador revelarse en el deseo de querer otorgar?

Respuesta:

Sí, todo será más claro, más definido, más conocido y más alcanzable para nosotros.

Pregunta:

Fuera de nuestro círculo, ¿cómo podemos influir en lo que nos sucede ahora en Israel? ¿Existe alguna posibilidad?

Respuesta:

No veo qué se puede corregir en aquellos círculos de los Kelim que aún no están conectados.

 

Creo que esto requiere más trabajo de nuestra parte. Entonces sentiremos lo que nos falta.

El Creador se revela en el Kli preparado

Pregunta:

¿Cómo podemos entender que el Creador se ha revelado? ¿Se expresa en sentimientos o de alguna manera especial?

Respuesta:

El Creador se revela cuando la vasija (Kli) está lista. Si diez personas están conectadas en ayuda mutua, y amor en el primer grado, que pueden crear entre ellos, y se dirigen al Creador para formar y apoyar este grado, entonces el Creador establece la conexión entre ellos y la apoya.

 

El Creador sirve como garante de que ellos se aferran el uno al otro, y solo entonces Él puede revelarse dentro de la conexión que Él ha creado de ellos. Todo lo que se requiere de ellos es la petición.

 

Pregunta:

¿Qué significa girar hacia el centro de la decena?

Respuesta:

Girar hacia el centro de la decena significa hacia el punto donde todos se juntan.

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