Creo que tenemos que sustituir el tiempo por una dimensión diferente con la que nos midamos a nosotros mismos: si somos viejos, jóvenes, si estamos creciendo, etcétera. Todo esto es relativo y depende de cómo y con qué línea de medida elija una persona.
Por tanto, yo no diría que hay que medir el tiempo con un cronómetro. Se mide por la actitud más profunda de una persona hacia sí misma, hacia el mundo, hacia la creación, y no por el reloj, cuando algún mecanismo hace tic-tac, tic-tac y yo me mido por él.