Para que la ayuda del Creador sea evidente, el nivel de revelación del mal por parte de una persona debe ser tal que comprenda que se encuentra en un estado de maldad y que no tiene otra opción que pedir y suplicar al Creador que le salve.
Debe pedir de verdad hasta que todas sus aspiraciones, lágrimas y deseos se acumulen en el Creador, y entonces el Creador le ayudará.
Cuando una persona revela la necesidad real de ayuda verdadera, entonces sentirá que la recibe.